Crísis económica. Ganadores y perdedores. (2)

El poder financiero

La esfera financiera llegó a representar más de 250 billones de euros, o sea seis veces el montante de la riqueza real mundial.

La fiebre del provecho fácil se contagió a todo el planeta, poseídos por una lógica de rentabilidad a corto plazo, por la búsqueda de beneficios exorbitantes, dispuesto a todo para sacar ganancias.

Los terremotos que sacudieron las Bolsas durante el pasado “septiembre negro” han precipitado el fin de una era del capitalismo. La arquitectura financiera internacional se ha tambaleado. Y el riesgo sistémico permanece. Nada volverá a ser como antes. Regresa el Estado.

Lo afirma Paul Samuelson, premio Nóbel de Economía: “Esta debacle es para el capitalismo lo que la caída de la URSS fue para el comunismo”. Se termina el período abierto en 1981 con la fórmula de Ronald Reagan: “El Estado no es la solución, es el problema”. Durante treinta años, los fundamentalistas del mercado repitieron que éste siempre tenía razón, que la globalización era sinónimo de felicidad, y que el capitalismo financiero edificaba el paraíso terrenal para todos. Se equivocaron.

La globalización condujo la economía mundial a tomar la forma de una economía de papel, virtual, inmaterial. Prueba del fracaso del sistema, estas intervenciones del Estado –las mayores, en volumen, de la historia económica- demuestran que los mercados no son capaces de regularse por sí mismos. Se han autodestruido por su propia voracidad. Además, se confirma una ley del cinismo neoliberal: se privatizan los beneficios, pero se socializan las pérdidas.

¿Qué hay detrás de la crisis económica?

Intervencionismo estatal para salvar a los especuladores

Lo característico de la época neoliberal (privatizaciones, desregulación, control salarial, etc.) desde mediados de los ’90 no ha sido la no intervención del Estado en los mercados, sino la puesta de las políticas de Estado al servicio de las necesidades del capital financiero.

Sólo la Unión Europea ha intervenido con un billón setecientos mil millones de euros. Lo que supone un sometimiento de la mayoría de la sociedad al poder del sistema financiero.

Se sacrifica la economía en pos de salvar a los especuladores del poder financiero. Desde mediados de los ’90 no ha sido la no intervención del Estado en los mercados, sino la puesta de las Políticas de Estado al servicio de las necesidades del capital financiero.

En estos días asistimos a la transformación acelerada de la riqueza ficticia que generan los activos financieros en deudas bien reales.

Las intervenciones de los Estados refuerzan más que debilitan este sometimiento de la mayoría de la sociedad al poder del sistema financiero.

¿Cuánto cuesta salvar a los amos del mercado?

Resulta extremadamente complicado valorar cuánto dinero público han gastado los bancos centrales y los Gobiernos de los países más afectados por la crisis financiera.

Para tener una idea de lo que supone el plan de rescate que el presidente de EE.UU., Bush, ha puesto en manos del poder financiero, 700.000 millones de dólares, este importe equivale al PIB de los 45 países más empobrecidos del mundo.

  • Northern Rock (Banco, Gran Bretaña, nacionalizado) Precio: 73.000 millones de euros.
  • Bear Stearns (Banco de inversión, EE.UU. comprado por JP Morgan Bank, tercer banco de EE.UU.). Precio: la reserva Federal otorgó 30.000 millones de dólares para su compra.
  • Freddie Mac y Fannie Mae (Agencias hipotecarias, EE.UU., ambas nacionalizadas). Precio: 200.000 millones de dólares, 100.000 cada entidad.
  • AIG (Aseguradora, EE.UU., nacionalizada): 85.000 millones de dólares.
  • Reserva Federal Estadounidense ha dado 700.000 millones de dólares (la mitad del PIB de España en 2007) para comprar a los gigantes financieros por las titulaciones de hipotecas subprime. Nadie sabe cuánto valen esos activos infectados.

Suicida economía globalizada de libre mercado

La búsqueda de las riquezas y el beneficio económico está condenando a la miseria a millones de personas en España, y a la muerte a cientos de millones en el mundo, Esta dictadura económica está destruyendo la Tierra y los Derechos Humanos que constituyen la base del derecho a la vida, incluidos el derecho al agua, el derecho a la comida, el derecho a la salud, el derecho a la educación y el derecho a un puesto de trabajo y a un medio de vida.

La dictadura económica sólo otorga derechos a los bancos y a las multinacionales.

Los bancos centrales se han doblegado ante las demandas de los poderosos bancos y grandes grupos que dominan las finanzas internacionales, aceptando e imponiendo una regulación de las transacciones financieras concebida para ocultar sus trampas, el favoritismo, las actuaciones al margen de la ley y, en suma, los “chanchullos de ingeniería financiera” que han originado la crisis, según el Premio Nóbel de Economía; Paul A. Samuelson.

Lo que no parece comprensible es que siendo la actual crisis financiera básicamente originada por las malas prácticas de los grandes bancos e inversiones institucionales, desde el Gobierno se les pida consejo justamente a asesores y responsables de esas mismas entidades financieras.

¿Por qué no satisface el modelo económico imperante las necesidades de muchas personas?

Existen dos motivos que aumentan en proporción directa a como lo hace el crecimiento económico. El primero es que cada vez más el capital no se genera sobre el trabajo (la economía financiera representa, más del 90%, mientras que la economía productiva apenas llega al 10%). El segundo es que los derechos legales de las grandes compañías han crecido a costa de los derechos de muchas personas y de la destrucción constante de la madre tierra.

El objetivo del modelo económico imperante en el mundo no está al servicio de los seres humanos ni al bienestar humano. El sistema económico implantado en el planeta está cada vez más regido por los mercados financieros especulativos, cuya ansia incontrolada de beneficios de los bancos y grandes grupos que dominan las finanzas internacionales, han creado productos financieros extraordinariamente volátiles, arriesgados y muy rentables para ellos, aunque absolutamente improductivos y completamente desvinculados con la riqueza que satisface las necesidades humanas.

Unas finanzas internacionales desbocadas, sin freno alguno, radicalmente divorciadas de las necesidades de financiación de la actividad productiva que crea riqueza y empleo, son un peligro gigante para la humanidad y una fuente de constante inestabilidad y de crisis.

La crisis económica está en el propio sistema económico

El mismo G-7 y la OCDE han difundido una lista de países y territorios que incurrían en prácticas cuestionables en materia de estabilidad financiera, fraude fiscal o blanqueo de dinero. En 1998 las transacciones diarias llegaron hasta 1,4 billones de dólares.

Los activos financieros parecen estar dotados de una enorme capacidad de multiplicación, mucho más que las inversiones industriales y la comercialización de mercancías.

Los fondos de pensión se convierten en actores principales de los movimientos financieros internacionales.

En general, el fuerte aumento de la renta del capital durante la década de los 90 estuvo acompañado por una disminución de los costes laborales y una mayor explotación de la mano de obra.

Lo que está en crisis es el propio modelo económico, no es que haya fallado una pieza del engranaje. Este modelo crea empleo de baja calidad, precario, sin derechos… Sospecho que en el ciclo económico anterior, interesaba hacer la vista gorda para permitir la excesiva temporalidad, la economía sumergida, la contratación de inmigrantes sin papeles, en definitiva, la extensión de trabajo sin derechos.

La auténtica crisis es la crisis del modelo de mercado libre que impide una sociedad basada en la solidaridad entre las personas, la cooperación, la libertad y la justicia social.
(Secretario Permanente del Comité Confederal de CGT).

Estar en crisis no es completamente negativo. Puede ser una situación que abre las puertas a cambios enriquecedores. Lo importante quizá no es estar en crisis, sino abordarla bien y hacer que lo que venga detrás sea mejor que lo de antes.
(Juan Torres, Catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Málaga).

Trabajo indecente, vida precaria

Más del 50% de los contratos temporales se hacen en fraude de Ley.
(José María Fidalgo, Secretario General de CC.OO.)

Las personas precarias son 13 millones de trabajadoras y trabajadores en España, lo que supone inseguridad laboral, y las dificultades para desde el trabajo llevar a cabo un proyecto de vida.

Entre estas personas hay que considerar las que circulan permanentemente entre el paro, el trabajo temporal y a tiempo parcial, esto es, las personas “paradas flexibles”, que podrán ser 8 ó 9 millones de trabajadoras y trabajadores, la mayoría con bajos salarios, sin derechos a prestaciones y prácticamente sin derechos laborales.

Mayores beneficios = caída de los salarios reales y + destrucción de empleo

En la distribución de la renta últimamente se está dando un creciente desajuste entre la parte correspondiente a los beneficios empresariales y la parte que corresponde a los salarios. Esta situación es “injusta e insostenible”.

Según la Confederación General de Trabajadores (CGT), en la década 1995-2005 los salarios reales decrecieron un 4% y los beneficios empresariales se multiplicaron por el 73%. Un Informe del Banco de España de finales de 2007 hablaba de una “moderada, pero progresiva, desaceleración de la actividad productiva”, pero añade que esa tendencia se está contrarrestando con una menor contratación laboral.

El Banco Santander, que durante el periodo 1999-2006 consiguió unos beneficios de 26.000 millones de euros (más de 433.000 millones de las antiguas pesetas), perdió durante el mismo periodo 12.000 empleos”
(Vicen Navarro).

La medidas de ajustes —valdría más llamarlas de desposesión— que vayan encaminadas a la contención de los salarios aún más, esto es, que la crisis económica sea especialmente cruel con los que menos tienen y, por si esto fuera poco, a deprimir aún más el consumo y a alargar más la crisis.

Exigencias para hacer frente a la crisis

Exigir responsabilidades a los causantes de la crisis financiera

Existe la convicción social de que el engaño financiero, el robo y el afán desmedido de lucro son condiciones inmorales que deberían estar jurídicamente condenadas porque provocan sufrimiento humano injustificado y miles de muertes de seres inocentes.

Las cosas empezarán a cambiar cuando la ciudadanía seamos conscientes de ello, entendamos que detrás de cada crimen hay criminales, y exijamos masivamente a las personas que nos “gobiernan” normas y acciones de justicia que promuevan el BIEN COMÚN.

Toda la verborrea sobre la necesidad de una “legalidad financiera internacional” (recién descubierta por Zapatero) o la “refundación ética” del capitalismo (consagrada por Sarkozy, nada menos) no modificará, sino marginalmente, las reglas de un juego que desde hace casi 30 años ha proporcionado al capitalismo los beneficios mayores de su historia. Así, lo primero que tenemos que exigir, la ciudadanía, es responsabilidades a aquellas personas que han llevado al poder financiero a la banca rota. Más de 200.000 millones de euros se han esfumado. Hundir la economía mundial tiene menos responsabilidad, que robar un bolso.

Regulación nacional y supranacional de las finanzas

A nivel internacional, control de los flujos planetarios del capital especulativo, establecimiento de impuestos internacionales para desincentivar las inversiones improductivas e incentivar la creación de riqueza e impuesto Extraordinarios sobre las altas Remuneraciones de directivos de grandes empresas y sobre las grandes Fortunas.

Paralelamente, control de la actividad bancaria, límites a la creación de dinero de los bancos para la utilización irresponsable de los depósitos de los clientes y recuperación de la banca pública para garantizar la afluencia de financiación a la actividad productiva.

Frente a la dejadez de los gobiernos y los organismos internacionales o los bancos centrales, ATTAC considera de extraordinaria urgencia que se adopten medidas que ataquen al núcleo donde se están produciendo los problemas, que hoy hacen que quiebren empresas, que aumente el paro, que las personas emprendedoras, empresarias y consumidoras no tengan financiación suficiente y que caiga la actividad económica, mientras que los bancos siguen actuando en la misma línea de irresponsabilidad y especulación.

Un esfuerzo del papel dinamizador y regulador del Estado en la sociedad, tanto para promover actividades eficientes encaminadas a conseguir un bienestar digno como para incentivar proyectos de autogestión y solidaridad hacia las personas excluidas. El gasto público destinado a producir bienes y servicios funciona como una inversión y hace crecer la renta a plazo en una cantidad que es un múltiplo de ese Gasto Público.

Hay que incidir en una lucha por la justicia económica y social en el país y en el planeta, evitando la acumulación desmedida de riqueza y de poder en muy pocas manos.

Trabajo decente para no caer en la precariedad

Avanzar o no en dar respuestas justas a los problemas sociales depende en buena medida de que se quieran remover o no los modelos de vida social que generan esos problemas. Exigir “un trabajo decente”, ya que el empleo, el salario, que recibimos por el trabajo realizado, son casi los únicos recursos que tienen una gran mayoría de personas.

Es necesario mejorar la calidad del empleo incidiendo en la estabilidad, en un momento en que los contratos temporales y precarios constituyen la base de una economía de baja productividad.

Hay que fomentar actividades sociales útiles, como aquellas que van dirigidas a la protección y mejora medioambiental (impulso absoluto a las energías renovables, I+D en tecnologías anticontaminación atmosférica e inversiones limpias en tratamiento de RSU, incluida la separación y aprovechamiento de las basuras orgánicas); gestión racional del patrimonio histórico (natural y edificado); creación de empresas públicas en sectores estratégicos y protección del pequeño comercio y de las personas consumidoras.

Impulsar actividades prioritarias de integración social para evitar la delincuencia y la exclusión, esto es, fomento de actividades dirigidas a personas paradas, inmigrantes y ciudadanía sin recursos, que eleven la calidad de vida aunque no aumenten con ello el PIB.

Garantizar los Derechos SocialesEn lugar de perseguir el aumento del PIB a cualquier precio, potenciar el trabajo digno y la calidad de vida de la ciudadanía, pues el 16% de la población de la Unión Europea (unos 80 millones de personas) están seriamente afectada por la subida del precio de alimentos y combustibles.

Y todo ello, sin deteriorar el planeta para preservar la vida de las generaciones futuras. Reforzar la red de protección social para evitar que las víctimas de la desaceleración o del parón de la construcción y de los servicios de bajo valor paguen los platos rotos.

Reparto de la renta, a través de las ayudas públicas del Estado, en necesidades importantes como son la vivienda, la sanidad, la educación, el desempleo o la vejez.

Uso de la política presupuestaria, y utilización del superávit presupuestario y hasta tres puntos de déficit (los que autoriza el Pacto de Estabilidad y Crecimiento): inversiones en infraestructuras, I+D+i, gasto social comprometido con las capas sociales con menos recursos económicos.

Promover actividades que refuercen los Servicios Públicos, en especial Sanidad, Educación y Protección social, con un desarrollo prioritario de la Ley de Dependencia y una extensa red de residencias de personas ancianas, públicas o en régimen de cooperativas;

Expansión de los microcréditos; apoyo a la autoconstrucción, a los grupos de autoconsumo, al trueque de servicios con moneda-tiempo, y al desarrollo de actividades de solidaridad en las ciudades y sus barrios. Fomento de las actividades de participación, integración, formación y ocio entre colectivos vecinales…

Por una economía que respete al ser humano y al medio ambiente

En el mundo vivimos 6.500 millones de personas, que si mantuvieran el nivel de consumo de los países más ricos, el planeta apenas podría satisfacer las necesidades de unos 600 millones de individuos, dado que los recursos no son inagotables.

Regular la distribución comercial en la que siete grandes cadenas controlan el 80% de la misma, y promover campañas informativas masivas de concienciación ciudadana sobre un consumismo superfluo e insostenible. Impulsar la soberanía alimentaria y la eliminación del déficit alimentario en la balanza de pagos.

Fomento de las finanzas éticas y alternativas.
La Tierra es una esfera autocontenida, cuyos aportes externos son las radiaciones solares y cósmicas junto a algún meteorito ocasional. Por lo tanto la mayoría de los metales, los combustibles fósiles no son ilimitados, y por consiguiente, tarde o temprano se agotará la explotación comercial del hierro, el carbón, el petróleo, el aluminio etc. La sociedad de crecimiento es una sociedad dominada precisamente por una economía de crecimiento, y que tiende a dejarse absorber en ella. El crecimiento por el crecimiento se convierte así en el objetivo primordial, si no el único de la vida. Semejante sociedad no es sostenible, ya que se topa con los límites de la biosfera.” El crecimiento no es un objetivo de la sociedad, sino una condición sine qua non del sistema socio económico dominante: el capitalismo.

La huella ecológica, un indicador agregado definido como «el área de territorio ecológicamente productivo (cultivos, pastos, bosques o ecosistemas acuáticos) necesario para producir los recursos utilizados y para asimilar los residuos producidos por una población dada con un modo de vida específico de forma indefinida», Wackernagel et al., 1997. Así Latouche afirmaba en 2003 que “un ciudadano de Estados Unidos consume en promedio 8,6 hectáreas, un canadiense 7,2, un europeo medio 4,5. Estamos muy lejos de la igualdad planetaria y más aún de un modo de civilización duradero que necesitaría restringirse a 1,4 hectáreas, admitiendo que la población actual se mantuviera estable.” La crisis ecológica a la que nos ha conducido el capitalismo, durante sus doscientos años de dominio, tiene una salida: el Decrecimiento. El decrecimiento como una salida a una crisis ecológica de escala planetaria, que a cada año que pasa se agrava. El problema es que los valores actuales son sistémicos. Esto significa que son suscitados y estimulados por el sistema y contribuyen a su vez a fortalecerlo. La elección de una ética personal diferente, como la sencillez voluntaria, puede modificar la tendencia y socavar las bases imaginarias del sistema, pero sin un cuestionamiento radical del mismo, el cambio corre el riesgo de ser limitado.”

La crisis económica, lo que más preocupa a la ciudadanía de a pie

El paro en general y la situación económica en particular son los principales problemas que preocupan a los españoles, que además dicen que son pesimistas sobre la evolución de ambos, según el barómetro de septiembre del CIS

Cuando se pide a los ciudadanos que señalen por orden los tres principales problemas que en su opinión tiene España, el paro es apuntado por el 62,2%, y los problemas de índole económica por el 54,2%. La inmigración es el tercero, señalado por el 28,4%, seguido del terrorismo de ETA (18,5%) y la vivienda (18,4%).

Si se pide a los ciudadanos que señalen únicamente uno de esos problemas como el principal, el 36% apunta el paro y el 29,6% los problemas de índole económica. La inmigración es señalada sólo por el 7,9%, la vivienda por el 3,5% y el terrorismo por el 4%.

Algo similar sucede cuando se pregunta a los ciudadanos por los tres problemas que, por orden, les afectan más personalmente. Los económicos son señalados por el 49,7% y el paro por el 28,8%. El 15,9% apunta la vivienda y el 7,9% la inmigración. El 7,7% señala como problema la calidad del empleo. En este capítulo irrumpe la inseguridad ciudadana, señalada por el 9%, y el terrorismo, que se queda en el 2,7%. El paro y los problemas económicos afectan más de forma individual.

Al preguntar a los ciudadanos por el problema que personalmente le afecta más, el 32,8% señala los económicos y el 17,9% el paro. El 6,5% dice que la vivienda, el 4,5% las pensiones, el 2,5% la inmigración y el 0,8% el terrorismo.

Casi la mitad cree que la economía irá a peor Para el 59,6% de los ciudadanos la situación económica general del país es mala (36,1%) o muy mala (23,5%) y sólo el 5% la considera buena (5,8%) o muy buena (0,2%), mientras que para el 33,6% es regular. Son mayoría, el 44,9%, los que creen que dentro de un año la situación irá a peor, mientras que el 13,7% opina que será mejor y el 30,8% cree que será igual.

Los españoles ven algo mejor la situación política, aunque son el 38,8% quienes la juzgan mala (26,5%) o muy mala (12,3%). El 13,5% creen que es buena (13,3%) o muy buena (0,2%) y el 40,1% la consideran regular.

Para el 50,7% de los encuestados, dentro de un año la situación estará igual, el 9,6% creen que habrá mejorado y el 25% opinan que habrá empeorado.

Bibliografía consultada

– Varios, La calidad del trabajo, Revista TEMAS para el debate, nº 164, julio de 2008.
– Redacción de la Revista TEMAS para el debate Qué hacer ante la crisis económica. Nº 165-166, agosto-septiembre de 2008.
– Daniel Lacalle, ¿Quién va a pagar la crisis económica? Revista Noticias Obreras nº 1459, del 1 al 15 de julio de 2008.
– Luís Iruzubieta Discriminación en España. Revista Militante. Mundo Rural nº 410, junio-julio 2008.
– José Luís Palacios, entrevista a José María Fidalgo, secretario general de CC.OO. “Las víctimas de la situación económica no deben pagar los platos rotos”. Revista Noticias Obreras nº 1455, del 1 al 15 de mayo de 2008.
– Martín Cúneo, Joana García Grenzner e Isidro López y Redacción del periódico Diagonal nº 82, del 10 al 23 de julio de 2008. Economía El Gobierno afronta la crisis con recetas neoliberales.
– Varios, Socialismo para ricos, capitalismo para pobres. Periódico Diagonal nº 86, del 2 al 15 de octubre de 2008.
– Editorial, El humanismo anoréxico. Revista Noticias Obreras nº 1460-1463, del 16 de julio al 15 de septiembre de 2008.
– Ignacio Ramonet, La crisis del siglo. Periódico Le Monde Diplomatique en español, nº 156, octubre 2008.
– José María Zufiaur, Consejero del Comité Económico y Social Europeo, ¿Quién defiende la Europa Social?, Revista TEMAS para el debate, nº 165-166, agosto-septiembre de 2008.
– Varios, El Atlas de Le Monde Diplomatique, edición española, año 2003 y 2004.
– Varios, Informe sobre la Globalización, el punto de vista de Le Monde Diplomatique, edición española, nº 4, agosto de 2007.
– Gougle: Viñetas del roto, y fotografías.
– Vandana Shiva, Manifiesto para una democracia de la tierra. Justicia, Sostenibilidad y Paz. Ediciones Paidós Ibérica, S.A. Barcelona. 2006.
– Carta a Zapatero. ATTAC-Madrid. 24 de julio de 2008.

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