El movimiento por una economía participativa

Introducción

Primer ensayo en la serie “Un movimiento por una economía participativa”

por Michael Albert

parecon-capitalismoAdemás de los objetivos inmediatos, los grandes movimientos sociales necesitan metas a largo plazo para guiarlos e inspirarlos. El movimiento para dar fin a la esclavitud y el movimiento para obtener el día de trabajo de ocho horas, ambos a fines del siglo XIX, el movimiento para obtener el voto para la mujer, el movimiento sindical que creó el CIO [principal sindicato estadounidense] en 1930, los movimientos estudiantiles, por la paz, y por los derechos civiles de 1960 y el movimiento de liberación de la mujer de 1970, todos demuestran este punto.

¿Y qué hay del movimiento del siglo XXI que intenta reemplazar a la codiciosa competición por cooperación equitativa? Para lograr esto necesitaremos una visión de metas a largo plazo, así como un plan de batalla para objetivos inmediatos. En doce comentarios, a lo largo de los próximos meses, sugeriré algunos objetivos a largo plazo que quizás ayuden a definir un movimiento de masas en busca de una “economía participativa”. Cuatro temas de exploración serán los centrales:

  • Remuneración Justa
  • Autogestión
  • Dignidad en el Trabajo
  • Asignación de recursos participativa

Remuneración Justa

En Estados Unidos, al igual que en los demás países, las grandes diferencias en ingresos y riqueza brotan de diversos factores. ¿Por qué deberíamos estar a favor de una redistribución masiva de la riqueza, y de una remuneración acorde únicamente con el esfuerzo y el sacrificio como justa recompensa, en vez de remunerar de acuerdo a las ganancias, poder, o cantidad que uno produce y así permitir grandes diferencias salariales?

¿Por qué deberíamos querer que Bill Gates perdiera su gran caudal de dinero y ganar sólo por el trabajo que hace y por cuán duro es éste, en vez de ser pagado por haber contribuido en diseñar un aparato tan productivo?

¿Por qué deberíamos querer que médicos y mineros ganen solamente por el tiempo que su trabajo requiere y por cuan duro es ese trabajo, y por cuanto sacrificio envuelve ese trabajo, en vez de por cuantas vidas salvan o cuantos minerales extraen?

El primer paso para considerar la remuneración justa por el trabajo, se encuentra en detallar las ventajas morales y económicas que existirán al sólo recompensar el esfuerzo y el sacrificio del trabajador. Si podemos contestar las anteriores preguntas y estamos de acuerdo en la norma, en un primer comentario sobre el tema, el segundo paso será considerar la manera de luchar por una Remuneración Justa.

Claramente tendríamos que apuntar a reducir, y finalmente eliminar, diferencias salariales basadas en raza o sexo, diferencias salariales basadas en propiedad, poder, o producción total (rendimiento) y, por último, correlacionar la remuneración de la gente con los niveles de esfuerzo y sacrificio que entregan. Para crear un programa con los fines de facilitar esto, un segundo comentario sobre Remuneración Justa abogará por reformas tales como: la acción afirmativa [programa estadounidense para fomentar la contratación de las minorías]; propiedad, ganancias, riqueza, herencias, e impuestos; y un programa para conseguir el pleno empleo, salario mínimo, salarios sociales mayores, impuestos directos progresivos y muchas acciones en el trabajo para conseguir subir los salarios, entre otros objetivos inmediatos.

Auto-Gestión

En la sociedad contemporánea, los trabajadores que se encuentran en el más alto nivel de las corporaciones o burocracias gubernamentales tienen un vasto poder económico. Otros trabajadores simplemente obedecen. ¿Por qué deberíamos intentar achicar estas diferencias de poder, buscar una auto-gestiónen el trabajo, hacer que el poder de decisión esté en proporción con el nivel con que uno es afectado por los resultados? ¿Por qué no aspirar a una economía libre, donde todos tenemos el derecho de hacer lo que queramos con nuestra propiedad y con nosotros mismos? ¿O por qué no buscar simplemente una democracia donde todos tengan un mismo voto sobre las decisiones económicas? ¿O por qué no buscar la meritocracia, dándoles a los que más saben y tienen mas éxito más voz que al resto que sabe menos y tiene menos éxito?

Si podemos contestar estas preguntas y decidir que la Auto-Gestión es el mejor objetivo, ¿necesitamos entonces instituciones como las asociaciones de trabajadores y las asociaciones de consumidores para llegar a ello? ¿Necesitamos nuevas reglas de discusión y procedimientos de voto dentro de éstas instituciones y federaciones? ¿Qué cambios en las relaciones actuales en el trabajo y a la hora de consumir, y qué cambios en la generación y distribución de información sobre la economía, nos acercaría a obtener la Auto-Gestión.?

Un comentario en esta serie de doce defenderá a la Auto-Gestión como el mejor objetivo de toma de decisiones de esta Economía Participativa. Un segundo comentario en las series explorará las maneras de poder tomar decisiones autónomas en el trabajo , incluyendo estrategias que creen, y hagan legítimos, los consejos de consumidores y trabajadores, ideas para cambiar cómo se toman las decisiones en el trabajo, y demandas para reemplazar la toma de decisiones privada sobre el consumo, por un sistema más democrático y que favorezca más al poder de decisión del consumidor sobre lo que se produce.

Dignidad en el Trabajo

Hoy en día, mucha gente no tiene trabajo, se sufre de agudo desempleo. Otra gente sufre de condiciones laborales degradantes y no tienen poder de decisión alguno en lo que hacen. En cambio otros tienen excelentes condiciones laborales y un gran poder de decisión en su trabajo, al igual que en el trabajo de otra gente. Si eso no es justo–lo cual debería ser obvio-¿que deberíamos buscar entonces? ¿Cómo definir lo que es un trabajo digno? Para que haya una distribución justa de tareas, ¿cómo deberían éstas distribuirse? ¿Por qué deberíamos rechazar el tener ciertos puestos de trabajo por encima de los demás, que disfruten de una mejor calidad de vida y de mayor poder de decisión, y vastos números de trabajadores en el fondo con poca, si es que tienen alguna, calidad de vida y poco poder de decisión? Un primer comentario sobre la dignidad laboral argumentará que cada trabajador debería disfrutar de un nivel de vida y un poder de decisión similar al resto de los trabajadores. Esto pasaría a ser uno de nuestros objetivos económicos principales: un “complejo de trabajo balanceado”.

Una vez que estemos de acuerdo en que la Dignidad en el Trabajo implica que cada trabajador tenga una mezcla de actividades que lo llenen, que le den más posibilidades de realizarse, así como también actividades mecánicas y aburridas, para que entonces no exista una división de clases entre aquellos que monopolizan el poder de decisión en el trabajo y aquellos que solo siguen lo que tienen que hacer, y, una vez que contrarrestemos los miedos de que tales cambios laborales terminen por reducir la productividad al reducir la especialización, entonces, ¿Qué cambios laborales deberíamos pedir con respecto a las definiciones de trabajo, información, conocimientos y formación que nos acerque a tener un “complejo de trabajo balanceado” para todos? Necesitaríamos, claramente, compensar a aquellos que tienen trabajos menos deseados con más vacaciones que quizás podrían utilizar en estudiar o de alguna otra manera para que puedan mejorar su situación. Y necesitaríamos que aquellos que tienen los mejores trabajos tengan que compensarlo haciendo trabajos aburridos o desagradables cierta parte de su tiempo. Finalmente, a medida que crezca la organización laboral y la capacidad de influenciar las condiciones laborales, y su capacidad para exigir cambios importantes en las relaciones en el trabajo se incremente, buscaríamos las reformas que reduzcan las diferencias en poder de decisión y condiciones de trabajo entre diferentes puestos, mezclando las tareas laborales.

Asignación de Recursos Participativa

Cuando diferentes grupos de trabajadores hacen diferentes productos, algún sistema para coordinar las actividades internas, al igual que con los deseos del consumidor, es requerida. La asignación de recursos determina cuanto se usa y cuánto se produce de cada producto y donde termina. Por una parte, la asignación de recursos es el producto de decisiones; otra parte es decidida por la comunicación, la información, y los modos de comportamiento. Hoy por hoy, los productores y los consumidores se relacionan como enemigos en mercados competitivos donde la presión los conduce a intentar sacar ventaja el uno del otro, o corren el riesgo de ser reemplazados por alguien que lo hace. Pero sucumbir a las presiones de una economía competitiva y ambiciosa no es la única forma que los trabajadores y los consumidores pueden coordinar sus actividades para disfrutar de las ventajas de la división del trabajo. Al contrario, pueden conscientemente planear como coordinar tal relación: democráticamente, equitativamente, y eficientemente.

Un primer comentario sobre la asignación de recursos participativa motivará y explicará cómo los trabajadores y consumidores pueden asignar recursos escasos y distribuir los bienes y servicios sin la participación del mercado y sus efectos perniciosos, usando a cambio un procedimiento de planificación social descentralizada, que llamaremos “planificación participativa” en el cual los trabajadores y asociaciones de consumidores puedan proponer y revisar sus actividades en formas socialmente responsables. El siguiente artículo resumirá las ventajas de esta “planificación participativa” sobre el sistema de mercado actual y sobre el desacreditado sistema de la planificación central o dirigida, y explicará por qué el temor de que tal “planificación participativa” pruebe ser poco eficiente o limite libertades básicas no es verdadero. Un segundo comentario en las series discutirá las demandas para restringir la fuerza e influencia del mercado y expandir el papel de la cooperación equitativa por medio de impedir las horas extras no deseadas, reducir la semana laboral, imponer impuestos y reformas presupuestarias y expandir la influencia del público sobre decisiones presupuestarias y de inversiones.

Unas Palabras Acerca de la Visión del Programa

Tener objetivos a largo plazo podría ayudarnos a reconocer a las injusticias que ocurren hoy en día, despertar nuestra motivación, y orientar nuestras acciones hacia una meta predilecta. Reclamos y tácticas que usemos en el presente reflejan una doble lógica. Por un lado, buscan minimizar sufrimientos de la actualidad; por otro lado, buscan acercarnos a nuestra meta final. Para ésta, las demandas y tácticas deben intentar recalcar nuestras facultades y habilidades y reducir aquellas del oponente, para así ir aumentando el número de gente que buscará el cambio, aumentar el entendimiento de lo que buscamos, consolidar aquellas organizaciones disidentes y demás medios para divulgar información y luchar, y ganar no solo esas batallas que mejoren la situación de los grupos progresistas sino también que les dé nuevos bríos para que puedan ser más capaces y fuertes. Éstos debían ser los estandares que deberíamos seguir mientras discutimos un plan económico a corto plazo. Son simples de resumir, pero, de todas maneras, básicos para nuestra estrategia social.

Una Invitación

Explorar posibles demandas y objetivos económicos es una tarea enorme, pero una tarea que parece digna de ser explorada en las páginas del Sistema de Apoyo a Znet. Claro que unos breves comentarios no podrán formar un caso contundente, pero sí servirán para iniciar una discusión en el fórum de ParEcon que después podrá discutir, elaborar, criticar o mejorar las distintas opiniones ofrecidas. Para facilitar esto, los doce comentarios aparecerán online en http://www.zmag.org/econvpcmts.htm, encadenados a la página del Fanzine de Apoyo a Znet por la duración del periodo de publicación. Quien sabe . . . quizás podamos iniciar juntos el Movimiento por una Economía Participativa.

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