Imaginemos

(Euskaraz)

Hoy quiero proponer un ejercicio de imaginación. Sobre todo al habitual periodista, osea, al periodista burgués (aunque a veces se disfrace de socialista) con el discurso del poder bien aprendido. No creo que sea un ejercicio de imaginación difícil.

Pongamos que en el mundo, en este mundo civilizado y occidental nuestro, todas las principales economías han elegido hace tiempo el socialismo para conducir la economía y la sociedad. Han pasado décadas, y en el mundo ése es el modelo principal y exitoso. Esos países hegemónicos, EEUU, Europa, Japón, Rusia… no tienen demasiado miedo de nadie, no tiene amenazas, y desarrollan con calma su sistema: descartan el sistema de democracia burguesa basado en partidos y se forman asambleas abiertas y participativas de distintos tipos, las escuelas y universidades son gratuitas, no existe sistema de salud privado y la tecnología punta está al alcance de todos los ciudadanos, una casa digna es un derecho garantizado para todos, los alimentos alcanzan para todos, se les reparten a todos, y entre todos esos países hegemónicos manda un modelo de comercio justo. Todos son aliados, todos tienen parecidos intereses. Sin embargo, los Estados no han desaparecido, existe una burocracia bastante grande, aunque lo más general es la igualdad han surgido algunas nuevas elites… Pero, en general, visto desde afuera, parece que las cosas marchan bastante bien. De todos modos, todavía es el Estado quien planifica la economía y los trabajadores, en lugar de sentirse dueños de su trabajo, sienten al Estado como dueño y sienten que el poder de decisión se ha ido alejando. Existe cierto nivel de censura pero, en general, como no se percibe nada que pueda poner en riesgo el sistema, la libertad de expresión está bastante garantizada.

Ahora pongamos que en una pequeña isla los burgueses se rebelan y logran el poder. Para darle ventaja, no imaginaremos una isla pobre y colonial del tercer mundo, sino una que antes de la rebelión tenía una sociedad fructífera y bien repartida. Inmediatamente, comienzan a intentar poner en marcha el capitalismo. En esa sociedad, el Estado socialista más poderoso, por alguna absurda razón, decide bloquear esa pequeña isla. Prohibe todo comercio con ella y toma severas medidas para ahogar al nuevo gobierno de ese país. Aún así, el gobierno rebelde logra instaurar el capitalismo. Los escasos productos llegados a la isla y producidos en la isla se compran y venden según leyes de libre mercado, la propiedad queda en manos de unos pocos capitalistas, los sueldos se fijan de modo que se pueda asegurar un beneficio suficiente a esos capitalistas, se privatizan los servicios… Para que los ciudadanos acepten la nueva situación el gobierno utiliza todos los medios a su alcance y…, aun poniendo en marcha las mentes pensantes de todos los economistas y politólogos, ¿cuánto duraría esa isla en ese entorno hostil? ¿Podría el nuevo gobierno establecer el capitalismo y que funcione como deseaba? ¿Podría instaurar una democracia basada en partidos sin, por si acaso, ilegalizar algunos partidos (como por otra parte sucede hoy en día)? ¿Qué escribirías tú, periodista burgués, en tus periódicos sobre la situación de esa isla? ¿Crees que en un contexto mundial como ése la isla capitalista, aun estableciendo todas las leyes del capitalismo, sería capaz de resistir ni un año? Y si resistiese, ¿a qué precio? ¿Qué tipo de dictadura haría falta para acallar el grito de la enorme miseria creada? ¿A cuántos debería asesinar para conservar los privilegios de los capitalistas? ¿A cuántos mataría el hambre, las enfermedades más fácilmente curables…? ¿Qué nivel de criminalidad existiría al poco tiempo, cuando la única manera de sobrevivir en medio de esa competencia es el robo? ¿A qué nivel estaría el sistema público de enseñanza, pensando en el mejor de los casos que se ha mantenido algo público, después de cinco años? ¿Quiénes serían capaces de pagar la salud privada?

Ahora compara el resultado de esa isla que has imaginado y el que existe hoy en Cuba. Porque Cuba no es lo que deseaba ser, sino lo que le han permitido ser, y aun así, esta a años luz del nivel que habría en una isla capitalista aislada y continuamente atacada.

Y en ese mundo, como en el actual, los anarquistas seguiríamos soñando un mundo mejor, seguiríamos trabajando por conseguir en esos países hegemónicos una sociedad horizontal, trabajadores que son los únicos dueños de su trabajo, una sociedad sin elites, un mundo sin Estados, una libertad de expresión absoluta, sin conformarnos con lo que hay. Tú que, sin hacer caso a la miseria de los países sometidos al capitalismo, tanto criticas a Cuba, Venezuela, Bolivia…, ¿qué harías?  ¿Qué escribirías? ¿Dónde querrías vivir? ¿Qué poder alimentaría tu estómago?

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