Remuneración justa

Segundo ensayo en la serie “Un movimiento por una economía participativa”

por Michael Albert

Noam Chomsky and Michael Albert at the Building a Society from Below at MIT 2En una economía deseable, ¿de qué ingresos disfrutará cada participante? ¿cuál es la base para la remuneración?

¿Remunerar la propiedad?

Dudo que sean muchos los lectores de este comentario que crean que deba remunerarse a la gente por tener propiedades. Esto se llama ‘beneficios’ y en este caso los de los individuos que ostentan los medios de producción y se embolsan beneficios basados en la producción de estos medios. Eso lleva a que alguien como Bill Gates tenga más riqueza que el Producto Interior Bruto de Noruega entera o, si lo preferís, que 475 multimillonarios tengan más riqueza que la mitad de la población mundial junta. Nacer rico debido a la propiedad heredada no premia a alguien por hacer algo meritorio ni presenta ningún incentivo a hacer algo que de otra forma no hubiera hecho. Por lo tanto, no hay ninguna lógica moral o económica para ello excepto favorecer a los privilegiados.

¿Remunerar el poder?

La gente que lea esto probablemente tampoco piense que se deba remunerar a la gente en base a su habilidad para extraer una mayor parte del pastel de la producción debido a su poder. Una persona que use el racismo, el sexismo o un monopolio de algún tipo no debería poder trasladar ese poder en ingresos. Claro que, en una economía en que la extorsión es la norma no queremos decir que los sindicatos no deberían ser capaces de exigir y usar su poder para ganar mejores salarios frente al poder de propietarios y otros. Pero en una buena economía, en que todos estén sujetos a nuevas normas y no luchando por conseguir superar a los demás, seguramente estaremos de acuerdo en que no querremos propietarios ni sindicatos ni ningún otro participante que consiga ingresos en función de su poder relativo. Remunerar el poder no es ni más éticamente moral ni más económicamente eficiente que remunerar la propiedad.

¿Remunerar la productividad?

La controversia entre la izquierda sobre qué es “remuneración justa” surge, cuando surge, sobre la posibilidad de remunerar la productividad. Una persona perfectamente sensata y humana que esté leyendo esto podría pensar, más o menos, que cada persona debería obtener una parte de producción de igual valor a la que ellos mismos produzcan para la economía. Este ha sido incluso el eslogan de movimientos muy radicales, los Wobblies por ejemplo. Y parece justo: si no pones mucho en el producto económico de la sociedad, tampoco deberías sacar mucho. Si pones mucho, deberías sacar mucho. De otra forma, otro estará obteniendo el valor que tú pones o tú estarás consiguiendo el valor que otro pone, en vez de conseguir cada uno sólo la cantidad de su propia contribución.

Pero, suponed que Sally y Sam están recogiendo naranjas. Sally tiene un magnífico equipo de herramientas, Sam tiene un equipo viejo. Van al campo, ocho horas, trabajan igualmente duro, aguantan las mismas condiciones. Cuando acaba el día, la pila de Sally es el doble que la de Sam. ¿Debería ganar Sally el doble que Sam? Si decimos que sí, estamos premiando su suerte por tener mejores herramientas. ¿Es eso moral o eficiente?

Suponed ahora que Sally es grande y fuerte, y Sam mucho más pequeño y débil. Tienen las mismas herramientas. Vuelven a ir al campo ocho horas, trabajan otra vez igualmente duro y con las mismas condiciones. La pila de Sally es otra vez el doble que la de Sam. ¿Debería Sally obtener el doble de salario que Sam? Si decimos que sí, estamos premiando su suerte en la lotería genética: su fuerza y su tamaño. ¿Es eso moral o eficiente?

Ahora supongamos que comparamos a dos personas que están haciendo investigaciones matemáticas, o creando obras de arte o haciendo cirugía o cualquier otra cosa socialmente deseable. Trabajan igual de duro bajo las mismas condiciones. Uno tiene más de algún talento natural relevante y el otro tiene menos. ¿Debería el primero obtener muchísimo más que el primero? Claramente no hay ninguna razón moral para ello. ¿Porqué premiar a alguien por su suerte genética, además de los mismos beneficios que esa suerte ya le ha dado? Pero, y esto es más interesante y controvertido, tampoco hay ninguna razón de incentivo para hacerlo. El recipiente potencial de premios por su talento innato no puede cambiar su talento natural en respuesta a la promesa de mayor paga. El talento natural es el que es, y que nos paguen por ello no hará que nuestros genes cambien para incrementarlo. No hay un efecto positivo de los incentivos.

¿Y qué hay de la educación o las habilidades adquiridas? ¿No debería premiarse moralmente el mejorar nuestra productividad, también para fomentarlo? Eso parece razonable, pero no en proporción a la producción que permita la educación, sino en proporción al esfuerzo y sacrificio requeridos. Deberíamos recompensar el acto que se lleva a cabo, como “aguantar” la educación. Deberíamos dar incentivos para llevar a cabo ese acto. Pero eso es muy diferente que examinar la producción de toda una vida y decir que remuneraremos en función de eso.

Remunerar tan sólo el esfuerzo y el sacrificio!

Suponed que remuneramos tan sólo el esfuerzo y el sacrificio, no la propiedad ni el poder ni la productividad. ¿Qué ocurre? Bueno, si los trabajos fueran los mismos que ahora, los que hacen los trabajos más pesados o más peligrosos o más denigrantes serían los que cobrarían más por hora de esfuerzo normal. Aquellos con condiciones y circunstancias más confortables serían los que cobrarían menos por hora de esfuerzo normal.

¿Pero no debería pagarse a un cirujano por todos esos años de estudio comparado con una enfermera o un vigilante, que tienen menos estudios?

Claro. Sea cual sea el nivel de esfuerzo y sacrificio que los años de estudio conllevaran, el cirujano debería cobrar por ello durante ese estudio. Luego, el cirujano debería cobrar en función del esfuerzo y sacrifico empleados en su trabajo, exactamente igual que el celador del hospital. En este caso, cada persona sería remunerada de acuerdo con la misma norma, según el esfuerzo y sacrificio empleados en un trabajo valioso que contribuya a la sociedad.

La respuesta es, pero entonces nadie querrá ser cirujano. La gente preferirá ser celadora.

¿Por qué? Imagina que acabas de terminar el bachillerato. Ahora tienes que escoger, seis años de Medicina seguido de cuarenta de médico, o prefieres ser celador en el hospital durante los cuarenta y seis años. Más concretamente, cuánto tienes que cobrar para ir a la escuela de Medicina durante los primeros seis años en vez de ser celador, en vista de la calidad de vida que tendrás luego? O bien, cuánto se te tiene que pagar para que decidas ser celador esos seis años en vez de ir a la escuela de Medicina? Y luego, cuánto se te tendría que pagar para hacer un trabajo en vez del otro durante los próximos cuarenta años?

Hacer esas preguntas es contestarlas, y revelar que los efectos motivadores de los salarios acordes al esfuerzo y al sacrificio son exactamente los justos si hablamos de un mundo en que la gente sea libre para escoger su trabajo sin imposiciones de la historia o de instituciones que les limiten. Por supuesto, no todos querrán esos trabajos concretos, pero el experimento que hemos hecho es fácil de trasladar al resto de ámbitos.

Resumiendo, siendo lo demás igual y teniendo abiertas las puertas a todas las opciones, mereces y necesitas más salario para tener un incentivo para hacer aquello que requiera más esfuerzo y sacrificio (mucho más ser celador que ser estudiante). Pero no mereces ni necesitas más salario para hacer algo que te llena más, que te hace sentirte realizado, o que produce más, suponiendo que no requiera mayor esfuerzo y sacrificio (necesitas menos para ser médico que para ser celador).

Remuneración Justa es que aquellos que ponen mayor esfuerzo y sacrificio en una serie de tareas necesarias para la sociedad ganen más y aquellos que ponen menos, ganen menos. Este es el objetivo que proponemos para una economía participativa: Remuneración Justa, o ingresos acordes al esfuerzo y sacrificio.

¿Y qué pasa si alguien no puede dar ese esfuerzo debido a la salud u otras razones?

Incluso las economías basadas en la esclavitud salarial reconocen que en tales casos debe haber remuneración de todas formas. La gente razonable diferirá sobre cuánto, claro, pero unos ingresos medios parecerían correctos en una sociedad justa.

¿Y qué tal si alguien tiene una enfermedad que requiere tratamientos caros, o sufre alguna calamidad, natural o de otro tipo, que destruya su patrimonio?

Por supuesto, una sociedad justa tratará estas necesidades socialmente, asegurando a todos contra tales eventualidades, de forma socializada, e impidiendo que las personas las sufran solas.

¿Qué hay de los niños que no pueden y no deben trabajar? ¿Dependen de los ingresos de sus padres, de forma que los padres con tres hijos tendrán menos por persona que los que sólo tengan uno o ninguno?

No, los ingresos de los niños son como los de cualquier otro que no puede trabajar, son unos ingresos medios distribuidos socialmente, simplemente por el hecho de ser personas.

Así pues, a la vista de los ejemplos mencionados, tenemos una dualidad: el objetivo es una Remuneración Justa, que es el pago acorde al esfuerzo y sacrificio, o acorde a las necesidades cuando el esfuerzo no puede realizarse o la necesidad es grande debido a la enfermedad u otras calamidades.

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  • Título original: Just Rewards
  • Autor: Michael Albert
  • Origen: ZNet – Parecon
  • Traducido por Alfred Sola y revisado por Jain Alkorta

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