Un programa para conseguir una remuneración justa

Tercer ensayo en la serie “Un movimiento por una economía participativa”

por Michael Albert

malbert2Suponed que estamos de acuerdo en que la gente debería cobrar de acuerdo con cuánto trabajan y cuán duras son sus condiciones de trabajo. Para conseguir esta remuneración justa debemos reducir y finalmente eliminar la remuneración de la propiedad, el poder y la productividad; reducir y finalmente eliminar el impacto de raza y sexo sobre la remuneración; y aumentar la remuneración por el esfuerzo y sacrificio realizados hasta niveles apropiados

Redistribución de ingresos

Un pequeño porcentaje de gente en la economía de los EE.UU. recibe unos ingresos exorbitantes que provienen de su capital. En un extremo, gente como Bill Gates ganan billones cada año. En el otro, millones de familias obtienen pequeñas sumas por sus pequeñas cantidades de acciones. Un 20% de la población monopoliza la capacidad productiva, la toma de decisiónes y otras variables que les permiten aumentar su poder de negociación. En la parte alta de este grupo, deportistas y estrellas de cine ganan miles de millones anualmente. Más típicamente, la gente que monopoliza la toma de decisiones día a día y en general controla y define su propio trabajo y a menudo el de los otros -gente como médicos, abogados, ejecutivos, ingenieros de alto nivel, catedráticos de universidad, entre otros- tienen ingresos anuales entre 10 y 100 millones y a veces mucho más. Es difícil encontrar una media para esta “clase coordinadora” pero 30 millones al año puede ser indicativo. [N. del T. cifras adaptadas al caso español]

El uno por ciento más rico de la población tiene el 40% de la riqueza de los EE.UU. Bill Gates tiene él solito más riqueza que Zimbabwe, Ghana, Islandia, Panamá, Costa Rica, Kenya, El Salvador y la República Dominicana todos juntos. El siguiente 9% tiene otro 33%, así que el 10% más rico tiene casi tres cuartas partes de la riqueza de la sociedad. El siguiente 10% tiene un 11.5%. El siguiente 40% tiene un 15%. El último 40% de la población tiene aproximadamente un 0.5% de la riqueza. De forma similar, el salario medio en el 20% más alto es unas ocho veces la media del 40% más bajo. El salario medio del 1% más alto es unas 30 veces la media del 40% más bajo. El Director General medio de una empresa ganaba en 1996 209 veces lo que un trabajador de una fábrica.

Nuestras primeras demandas para una remuneración justa intentan tomar una parte de los ingresos y de la riqueza de las clases capitalista y coordinadora y redistribuirlas, ya sea para el bien social general, o directamente para los más necesitados. Aquí están algunas de las opciones típicas.

Impuestos sobre beneficios

Los impuestos sobre beneficios toman la riqueza que no debería pertenecer a unos pocos y la devuelve a la bolsa social, reduciendo así las excesivas disparidades. El objetivo final es un impuesto del 100% sobre los beneficios puesto que los beneficios no premian el esfuerzo ni el sacrificio. No obstante, además de un objetivo final, necesitamos demandas a corto plazo, plausibles para el presente aunque mirando hacia el futuro. Es como construir una casa, no puedes empezar por el tejado. Así como las primeras tareas para construir una casa deben apoyar a las que vendrán después, las demandas económicas a conseguir a corto plazo deben premiar a los grupos que lo merezcan y también fortalecer su disidencia y darles fuerza para conseguir más cosas en el futuro. Un movimiento por una economía participativa podría pedir de forma razonable un impuesto sobre beneficios del 50%.

Riqueza, herencia e impuestos sobre el lujo

Los impuestos sobre el patrimonio hacen más difícil mantener grandes riquezas. Los impuestos sobre las herencias hacen más difícil traspasar grandes riquezas a los descendientes. Los impuestos sobre el lujo gravan cada vez que alguien compra algo más allá de lo que puede permitirse la mayoría de la gente. De nuevo, un impuesto del 100% sobre las herencias a partir de un cierto nivel tiene sentido moralmente, como lo tiene un alto impuesto sobre el patrimonio que reduzca éste antes de ser traspasado. Y los ingresos de ambos impuestos podrían financiar programas públicos deseables en sanidad, educación, comunicación, etc. En pocos años incluso un impuesto del patrimonio del 30% reduciría en gran medida las disparidades y generaría suficientes fondos públicos como para eliminar los sin techo, el hambre, las escuelas ruinosas y otras características indignantes.

Impuestos sobre la renta

Unos ingresos logrados gracias a ventajas institucionales, organizativas o personales, también violan la norma de remunerar sólo el esfuerzo y el sacrificio, y por lo tanto no son ni morales ni eficientes. Como un primer paso en dirección a una Remuneración Justa en cuanto a los ingresos, un movimiento por la economía participativa debe pedir impuestos sobre el trabajo altamente progresivos.

Con todas las propuestas sobre impuestos expresadas más arriba, es esencial que el gobierno no gaste los ingresos obtenidos en ayudas para los ricos, devolviendo el dinero a los sectores más privilegiados. En vez de eso, la exigencia debe ser reconstruir los ghettos, desarrollar el sistema público de salud, mejorar la educación pública, etc.

Acción afirmativa

Además de la posesión de capital, y del monopolio de las condiciones o técnicas que le dan a uno capacidad de exigir grandes salarios, también el racismo y el sexismo distorsionan la remuneración en muchas sociedades.

Mientras la familia blanca media tenía, en 1995 (último año del que hay estadísticas completas), unos $18.000 de patrimonio (patrimonio total menos la hipoteca sobre vivienda ocupada por la familia), la familia negra media tenía tan sólo $200, y la familia Hispana media tenía 0. De forma parecida, en 1991, el 39.2% de familias blancas tenían ingresos por debajo de $25.000, pero entre Hispanos ese porcentaje era de 54.4 y entre los estadounidenses negros del 60.6%.

De forma similar, las mujeres que trabajan fuera de casa ganan sólo el 62% que los hombres, lo cual ha subido desde el 47% de 1980 y el 38% de 1970 (la lucha sirve para algo), pero sigue siendo inaceptable. Las mujeres que trabajan a tiempo completo ganan tres cuartas partes de lo que ganan los hombres, también por encima de las tres quintas partes que era lo habitual en los 70.

También, a pesar de grandes avances en los últimos cuarenta años, la gente de diferentes razas y sexos siguen sin tener los mismos trabajos. En vez de eso, por medio de diversos mecanismos a menudo se asignan los trabajos en función de la raza y el sexo. En este sentido, la cultura y las condiciones de empleo en los EE.UU. han funcionado durante largo tiempo como una especie de “acción afirmativa” para los blancos y para los hombres.

Las exigencias que reducirán y finalmente eliminarán los efectos de raza y sexo en los ingresos son aquellas que igualen la paga en caso de trabajos comparables, que eliminen las barreras de entrada a los mejores trabajos y que faciliten la entrada a los campos en que actualmente haya una participación muy sesgada. Los defensores de las relaciones actuales intentan típicamente mostrar la acción afirmativa como una forma de dividir a los trabajadores. Una solución obvia es tener acción afirmativa tanto para superar la opresión de “casta” (raza y sexo) como para superar la opresión de clases. Una segunda solución es financiar la acción afirmativa a partir de los fondos obtenidos de los más ricos, uniendo la acción afirmativa con las demandas por el pleno empleo, etc., de forma que no resulte en peores condiciones para los trabajadores blancos que ya sufren la pobreza e indignidades del capitalismo.

Remuneración adecuada

En las modernas economías capitalistas, debajo de los capitalistas y los coordinadores están los trabajadores normales, que no poseen capital, que no poseen un exagerado poder de negociación, que trabajan sin mucho poder de decisión sobre sus condiciones, que siguen las órdenes que les dictan y raramente ganan un salario apropiado a su esfuerzo y sacrificio. Quizá uno de cada cinco adultos en los EE.UU. está en las clases capitalista o coordinadora. Las restantes cuatro quintas partes (la clase trabajadora) recibe unos ingresos relativamente míseros y acumulan una mínima riqueza, a pesar de que dedican mayor esfuerzo y sacrificio a su trabajo que los coordinadores y capitalistas (o padecen desempleo, lo que es aún peor). El tercer grupo de demandas programáticas para una Remuneración Justa intenta incrementar los ingresos de los que ganan poco pero dedican gran esfuerzo y sacrificio a su trabajo. Hay muchos enfoques posibles.

Pleno empleo

Parte de los ingresos provenientes de los diversos impuestos mencionados debería apoyar una política de pleno empleo por parte del gobierno, que tendrá los siguientes resultados beneficiosos: 1) los desempleados obtienen empleo e ingresos 2) todos los trabajadores salen beneficiados, al incrementarse su poder de negociación debido a un menor miedo a ser despedidos, y 3) la sociedad se beneficia de una producción extra que no está guiada por la búsqueda del beneficio sino por decisiones sociales, como veremos en futuros comentarios sobre programa económico

Apoyo al salario mínimo

Aumentar el salario mínimo, en conjunción con el pleno empleo, significa poner una base mínima de ingresos personales. No obstante, los trabajos de salario mínimo son casi siempre los más desagradables. Es decir, que si quisiéramos remunerar sólo el esfuerzo y el sacrificio, deberían ser los mejores pagados de toda la sociedad, no los peores. No obstante, los programas a corto plazo deben moverse en la dirección correcta antes de poder ganar fuerza y conseguir al final magníficas estructuras nuevas. Por lo tanto, la reivindicación de un salario mínimo que sea el 60% del salario medio de la economía parece una buena petición para el corto plazo. Ante los chillidos histéricos de que esto hundiría muchos negocios, una respuesta puede ser reducir los salarios de los niveles más altos y utilizar los ingresos obtenidos por los impuestos para dar subsidios a aquellas pequeñas operaciones que lo merezcan y lo necesiten.

Pagos sociales

El “salario social” es un término muy amplio para describir las políticas gubernamentales que benefician a la gente trabajadora. Incluye el gasto en salud pública, educación, vivienda e infraestructura, incluso los apoyos para mantener los precios de los alimentos básicos y así reducir las necesidades económicas de los pobres. Las políticas que aumenten la cantidad destinada a “salario social” redistribuyen el producto de la sociedad para beneficiar a aquellos que lo necesitan, y por tanto también mueven a la sociedad hacia una Remuneración Justa

Impuestos sobre la renta, al revés

De la misma forma que se pueden cobrar impuestos, también se pueden pagar subsidios. Puesto que nuestra economía no remunera directamente según esfuerzo y sacrificio, el gobierno puede “poner impuestos y pagar” para corregir las desviaciones, no sólo quitando a los que reciben más de lo que merecen, sino pagando a los que reciben menos. La demanda ideal sería un recuento socialmente regulado de los diferentes tipos de trabajo que generase una medida de sus implicaciones generales sobre esfuerzo y sacrificio, junto con un pago para aquellos que cobren, en el sistema de mercado, por debajo de lo merecido. De esta forma, los fondos obtenidos de los impuestos a la riqueza, a los beneficios, de lujo, de herencia, y de la renta, pueden ser redistribuidos no sólo con pagos sociales para la educación pública, salud pública, etc., sino también como “contra-impuestos” pagados directamente a los trabajadores que ganen menos de lo que merezcan por sus trabajos.

Acciones sindicales en pro de mayores salarios

Naturalmente, un programa en favor de la economía participativa también estará a favor de los esfuerzos de base para conseguir mayores salarios a través de acciones directas, huelgas, etc. Esto no sólo consigue aumentar ingresos que son demasiado bajos, también puede limitar aquellos que son demasiado altos, y debería incluir un activismo que prepare los medios organizativos y el compromiso de los trabajadores para conseguir mayores logros.

Luchando por una remuneración justa en un movimiento por una economía participativa

Finalmente, un movimiento que persiga Remuneración Justa en la sociedad tiene que practicar lo que predica. Esto es necesario a) para ser creíble b) para aumentar la propia comprensión de lo que significan sus objetivos, c) para dar esperanzas a través de la práctica interna y d) para favorecer la participación diversificada. Esta última parte es especialmente importante, pero raramente se expresa explícitamente. ¿Qué persona de bajos ingresos creerá en la eficacia o honestidad de un movimiento que habla sobre conseguir una Remuneración Justa en la sociedad, pero no practica esos principios internamente? Un movimiento por una economía participativa que fuera consistente debería conseguir que sus finanzas y salarios internos excedan sus demandas de Remuneración Justa en la sociedad.

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  • Título original: A program seeking just rewards
  • Autor: Michael Albert
  • Origen: ZNet – Parecon
  • Traducido por Alfred Sola y revisado por Déborah Gil

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