Los Amigos de Durruti, los trotsquistas y los sucesos de Mayo 08 • La Agrupación “Los Amigos de Durruti” tras los hechos.

(Viene de “07 • Los trotskistas y el Grupo Bernieri.“)

La Agrupación “Los Amigos de Durruti”, a los trabajadores

Trabajadores: Una atmósfera enrarecida ha venido formándose alrededor de “Los Amigos de Durruti”. A este respecto reina una confusión que sólo puede redundar en perjuicio de los intereses obreros y, por consiguiente, de la Revolución en su máximo exponente.

Aviesas y ocultas intenciones, han producido este fenómeno. Nuestra dignidad y honradez han quedado en entredicho. En más de una ocasión, nuestra personalidad, ultrajada.

Y es por eso que, heridos en nuestro amor propio y vejada nuestra nobilísima intención, salimos a la luz pública, para poner las cosas en su lugar y disipar las tinieblas en donde las haya.

Y ya sentado lo precedente, pasaremos, con toda alteza de miras y ecuanimidad, a estudiar y aclarar los hechos tal como se produjeron desde su iniciación. Como todos sabemos, las ansias contrarrevolucionarias, no pudiendo ya silenciar por más tiempo sus intenciones, manifestáronse violenta y provocativamente en mayo, en las calles de Barcelona. Se alzaron específicamente contra la masa revolucionaria de la CNT y de la FAI, porque ésta representaba el ariete que a la cabeza de la Revolución, había de abatir y aniquilar a todas las fuerzas e instituciones que se opusieran a la plasmación de un mundo nuevo.

El proletariado consciente, sabedor de los propósitos que animan a sus adversarios, se prestó a su defensa. Acudió a sus Sindicatos, requirió un fusil y levantó barricadas en aquellos lugares que podían ser vulnerados por el enemigo atacante. Los intereses sagrados del proletariado, tenían que ser defendidos a costa de sus propias víctimas. Así lo hicieron. Su convicción no podía adoptar otra postura. Pronto se extendió y se agudizó la lucha. Los obreros, repuestos ya de su sorpresa, pasaron de la defensiva a la ofensiva. Su ímpetu, su entusiasmo y la fuerza que les daba la razón, convirtiéndose en arrolladora e insalvable oleada.

La fuerza pública, en aquellos momentos inconscientemente al servicio de la reacción, era materialmente barrida. Los partidos políticos se batían en retirada y la contrarrevolución estaba a punto de perder su cabeza. Pero, a este magnífico y espontáneo movimiento obrero revolucionario, le faltaba una orientación concreta y definitiva para que no se desperdiciara, después de tanta sangre, estérilmente. Entonces “Los Amigos de Durruti”, viendo que esta orientación no llegaba de ninguna parte, velando por los altos y sagrados intereses de la clase obrera, y creyendo un deber revolucionario que no podía soslayarse, lanzó una octavilla con la intención —pero nunca en terreno particular— de encauzar aquel sublime esfuerzo y culminarlo con un triunfo total y aplastante, que permitiera un futuro de justicia y concordia. Y esta octavilla, proletaria y revolucionaria cien por cien, fue el cuerpo del delito que los componentes de la agrupación “Los Amigos de Durruti”, cometieron en las históricas y gloriosas jornadas de mayo, Decía así*

*Curiosamente la cita difiere en algunos detalles de la traducción integral al francés y en parte al inglés, también se constata que El Amigo del Pueblo nº 7, 20-VIII-1937, p. 3, tampoco da el mismo orden ni el mismo estilo, aunque las ideas son totalmente idénticas. Mucho más grave es la confusión que se hace citando dos partes distintas o deformadas, para llegar a la afirmación de dos octavillas diferentes. Es el caso para Munis en “Jalones de derrota” (1977, p. 460 y 470 ). La deformación aparece en Peirats “La CNT en la Revolución española” (tomo II, p. 196 ed. 1952, p. 147), la misma cita reaparece —sin fuentes— en Lorenzo “Les anarchistes espagnols et le pouvoir” (p. 270) y en “Mayo Sangriento” de Cruells. Bollotten la coge de Cruells y concluye que es un texto distinto.

CNT-FAI Agrupación “Los Amigos de Durruti”

“Trabajadores, exigid con nosotros junta revolucionaria. Fusilamiento de los culpables. Desarme de todos los cuerpos armados que participaron en la agresión. Socialización de la economía. Disolución de los partidos políticos que han agredido a la clase trabajadora. No cedamos la calle. La Revolución ante todo. Saludamos a los compañeros del POUM por haber confraternizado con nosotros en la calle. ¡VIVA LA REVOLUCION SOCIAL! ¡ABAJO LA CONTRAREVOLUCION!

Ahora una vez conocido textualmente su contenido, juzgad y emitid vuestro juicio, a ver si encontráis algo punible; algo que no esté de acuerdo con las ideas, con la Revolución, con los postulados mantenidos por la CNT y la FAI. Juzgarlo y analizarlo, serena y honradamente, a ver si encontráis, repetimos, algo que merezca sanción o castigo. No; no lo encontraréis porque no existe ; porque los compañeros que la redactaron son obreros auténticos, conscientes, que nunca se vendieron ni doblegaron ante tirano o déspota alguno.

Pues bien. Esta octavilla les valió a los componentes de la agrupación “Los Amigos de Durruti” el mote de agentes provocadores y una fulminante desautorización firmada por los Comités Regionales de la CNT y de la FAI cuyo documento, hecho público, manifestaba entre otras cosas, lo siguiente:

«Nos vemos sorprendidos por unas octavillas que circulan por la ciudad avaladas por una entidad denominada “Los Amigos de Durruti”, su contenido, absolutamente intolerable y en pugna con la determinación del momento libertario, nos obliga a desautorizarle plena y públicamente».

Los Comités Regionales de la CNT y de la FA.I., no estamos dispuestos a que nadie especule con nuestras Organizaciones, ni pueda hacer el juego a posiciones dudosas o tal vez a maniobras de auténticos agentes provocadores“.

Ya constituido el gobierno de la Generalidad, debe cada cual aceptar sus decisiones, puesto que en él estamos representados todos. Fuera las armas de la calle”.

He aquí una nota más que improcedente, contrarevolucionaria, se comenta por sí misma. Hay que acatar las consignas de un Gobierno, cuya mayoría la forman los partidos que sólo representan a la contrarevolución y a la pequeña burguesía. Hay que retirar las armas de la calle, que es tanto como dejar el campo libre a nuestros enemigos, para que puedan impunemente realizar sus fechorías. A los que se levantaron con el fin exclusivo de aplastar a los que saben ser dignos de las horas que se viven.

Mantener una posición revolucionaria y austera, se merece una desautorización y un tilde de agentes provocadores.

Pero aún no fue bastante la publicación de esta nota, sino que, para zaherir más nuestros sentimientos, en una coletilla que la acompañaba, se hablaba de disciplina y sanciones, sólo propias de quienes a costa de un partido, aspiran a ocupar los sitiales más altos en el régimen político de un país.

El Director de Solidaridad Obrera, procediendo como Director y portándose como compañero, debía haberse limitado a publicar la nota y nada más. Lo contrario era agravar conflictos, que sólo en detrimento de la causa podían devenir.

Nosotros, ante el proceder de los Comités que en Cataluña representan a la CNT y a la FAI y ante la posición por los mismos adoptada frente a los hechos que en aquellos días se desarrollaban, a nuestro parecer marcadamente desacertada, publicamos un manifiesto en el que entre otras razones, mencionábamos*

*Dada la ausencia del texto íntegro, hemos tenido que retraducir del francés, excepto la parte que la censura no tachó.

“Trabajadores, la provocación de la contrarevolución”.

“El asalto a la Telefónica fue el toque de diana de las fuerzas contrarrevolucionarias. Fue el principio de un ataque a fondo contra la clase obrera. El cruce histórico que señalamos de manera precisa hace unos días ha terminado por darse en Cataluña bajo trágicos aspectos. El 3 de mayo se consumó la agresión de los partidos pequeño-burgueses y de las fuerzas de orden público que, impotentes ante el avance Revolucionario, se dispusieron a ahogar en la sangre nuestras justas reinvindicaciones de contenido altamente humano”.

“No nos engañábamos cuando en el mitin del Goya, en vísperas de la lucha, decíamos que la agresión contra los trabajadores vendría rápidamente. Y señalábamos que el entierro de Roldán Cortada, el alzamiento de los carabineros en Ripoll, y otras provocaciones, constituían los distintos eslabones de una cadena fraguada en los centros oficiales donde residen los representantes de los sectores llamados antifascistas”.

“En esta provocación intervinieron en primer lugar el P.S.U.C., Estat Catalá, Esquerra Republicana y los cuerpos armados que estaban estipendiados por la Generalitat. Todas estas fuerzas contaban con el apoyo oficioso, sino oficial, de la Generalitat de Catalunya y del gobierno de Valencia”.

“El proletariado en la calle”

“A la agresión de la Telefónica que dirigió Rodríguez Salas, el proletariado respondió unánimemente apoderándose de la calle con las armas en la mano. La lucha duró cuatro días, los trabajadores lucharon con una valentía incomparable, la sangre, una vez más, enrojeció el adoquinado. Revivimos los memorables días de julio. Conquistamos la calle por una lucha franca y decidida y no queremos cederla”.

“El actual movimiento”

“Se ha afirmado que las jornadas de julio fueron una respuesta a la provocación fascista, pero “Los Amigos de Durruti” hemos sostenido públicamente que la esencia de los días memorables de julio radicaba en las ansias absolutas de emancipación del proletariado”.

“Nos encontramos en una situación idéntica. En estos días de mayo, a pesar de la provocación, no bajamos a la calle sólo para pedir el desarme de los cuerpos armados, sino porque queremos que la sangre vertida reciba su justo precio”.

“Vivimos un momento de superación de la etapa pequeño burguesa. El combate librado por el proletariado catalán se polariza en un deseo de ir adelante, que debe consistir en el establecimiento de un predominio obrero al 100%. Nuestra agrupación que estuvo en la calle, sobre las barricadas, defendiendo las conquistas del proletariado, lucha por el triunfo total de la revolución social. No podemos aceptar la ficción y el hecho contrarevolucionario de constituir un Gobierno con los mismos partidos, pero con distintos representantes. Es un engaño de tal calibre que no conseguimos comprender cómo los comités de la CNT y cierto comité de la FAI se prestaron a la realización de tal villanía”.

“Nuestra agrupación exige la constitución inmediata de una Junta Revolucionaria, el fusilamiento de los culpables, el desarme de los cuerpos armados, la socialización de la economía y la disolución de todos los partidos políticos que se alzaron contra la clase obrera”.

“La Generalitat no representa nada. Su continuación fortifica la contrarevolución. La batalla, la hemos ganado los trabajadores. Es inconcebible que se haya actuado con tal timidez y que se llegara a ordenar un cese el fuego, y que, por añadidura, se impusiera la vuelta al trabajo cuando estábamos a dos dedos de la victoria total. No se tuvo en cuenta de dónde salió la provocación o la agresión, no se prestó atención al verdadero significado de aquellas jornadas. Esta conducta debe calificarse de traición a la Revolución, conducta que nadie en nombre de nada puede tener ni sostener. Y no sabemos cómo calificar el trabajo nefasto realizado por la “Soli” y los militantes más destacados de la CNT”. ’

“El Comité Regional de la CNT nos desautoriza”*

*Desautorización de “Los Amigos de Durruti”

“Nos vemos sorprendidos por una octavilla que circula por la ciudad avalada por “Los Amigos de Durruti”. Su contenido absolutamente intolerable nos obliga a desautorizar plenamente su contenido. Conste así a todos los camaradas y al pueblo en general que desautorizamos categóricamente este manifiesto y señalamos que ayer nos vimos obligados a desautorizar otro. Los comités regionales de la CNT y de la FAI no estamos dispuestos a que nadie especule con nuestras organizaciones, ni puede nadie hacer el juego de las posiciones dudosas, o tal vez que las maniobras de auténticos agentes provocadores. Ya constituido el Consejo de la Generalitat, debe cada cual aceptar sus decisiones, puesto que en él estamos representados. Fuera las armas de la calle”.

“El comité regional de la CNT. El comité regional de la F.A.L” “Barcelona, 5-5-37” (radiado, en Fragua Social 6-5-37). (No sabemos qué será la otra octavilla citada)

Nos ha sorprendido la desautorización de los llamados Comités Responsables de la CNT Sabíamos, de antemano, que estos comités no podían hacer otra cosa que entorpecer el avance del proletariado. Conocemos sobradamente a los TREINTISTAS que están en el Comité Regional. Somos “Los de Durruti” quienes tenemos autoridad moral suficiente para desautorizar a estos individuos que han traicionado a la Revolución y a la clase trabajadora, por incapaces y cobardes. Cuando no tenemos enemigo enfrente, entregan de nuevo el poder a Companys y a la pequeña burguesía y, además, entregan el Orden Público al gobierno reaccionario de Valencia y la consejería de Defensa al general Pozas.” “La traición es de un volumen enorme. Las garantías esenciales de la clase trabajadora, seguridad y defensa, son ofrecidas en bandeja a nuestros enemigos.”

“¿Qué hacer?”

“A pesar de la tregua concertada, el espíritu de las jornadas que acabamos de vivir continúa en pie. Se ha cometido el error grandioso de dar tiempo al adversario de reforzar sus posiciones. Se ha posibilitado que el gobierno de Valencia mande fuerzas a la contrarevolución.” “No se ha sabido atacar a fondo ni ha existido una coordinación de esfuerzos en el terreno insurreccional. Se ha perdido el tiempo y las municiones con simples saqueos en vez de decidir un ataque rápido y audaz”. “Ha faltado inteligencia y dirección. El alto a la hecha no presupone una derrota. A pesar de que no hayamos dado cima a nuestros objetivos, hemos aumentado nuestro armamento. Estas armas conquistadas, no las hemos de entregar a la contrarevolución. Son de la clase trabajadora. Y el peligro existe aún. El peligro de los enemigos ya que mantienen sus posiciones, conservando un armamento excelente y abundante. ” “Estemos atentos a los acontecimientos que se avecinan. No olvidemos que nos estamos jugando una carta decisiva. No nos dejemos alucinar por el supuesto peligro de una agresión de los barcos de la escuadra inglesa cuando en realidad las potencias democráticas están apoyando al fascismo de una manera descarada.” “Sepamos interpretar el momento actual. Nuestros adversarios pretendían destruir el proletariado revolucionario para sentar las premisas de un armisticio patrocinado por los gobiernos inglés y francés, y al mismo tiempo para asegurar un predominio del capital en el perímetro de la España proletaria.” “No dejemos la calle. Mantengamos el espíritu indomable que caracterizó a Durruti en la calle, en los lugares de trabajo, y en donde nos encontramos, y mantengámonos prestos a terminar la grandiosa obra iniciada en esas memorables jornadas que estuvieron saturadas del espíritu de los camaradas del FRENTE que han hecho sentir su voz airada contra los agiotistas, contra la burocracia voraz y contra las desigualdades y los comadreos que aún perduran a pesar de haberse derramado la sangre a torrentes.” “CAMARADAS en pie de guerra. No desfallezcáis. Estad atentos al primer llamamiento que os haremos.” “Viva la revolución social! Abajo la contrarevolución!” “Loor a los camaradas caídos.”*

*Se habría distribuido el 8 ó 9 de mayo, según Lutte Ouvrière París, 10-VI-1937

A raíz de este manifiesto nos llamó la Federación Local de Sindicatos. Acudimos a la cita. Después de breves palabras, quedamos en que nuestro asunto, y no por propia iniciativa, pasaría a discutirse en las Asambleas de los Sindicatos. Pero no fue así. Se creyó más cómodo por parte de quienes estaban interesados en sancionar nuestra actitud, llevarlo a un Pleno de Locales y Comarcales. Prevaleció su criterio, y fue tomado el acuerdo de excluirnos de las Organizaciones a las cuales pertenecíamos. A los pocos días, recibimos un comunicado de la Federación Local, en el que se decía, que si no demostrábamos lo por nosotros expuesto en el manifiesto, dentro del término de cuarenta y ocho horas, seríamos expulsados. Contestamos que nos ateníamos a lo acordado en la entrevista que tuvimos con los compañeros de la Federación Local, de que nuestro asunto sería discutido en las Asambleas de los Sindicatos, pues, ateniéndonos a las normas confederales, eran las únicas con potestad suficiente, en estos casos, de juzgar y determinar lo que procediere. Nosotros, ante el proceder de los Comités que en Cataluña representan a la CNT y a la FAI y ante la posición por los mismos adoptada frente a los hechos que en aquellos días se desarrollaban, a nuestro parecer marcadamente desacertada, publicamos un manifiesto en el que entre otras razones, mencionábamos “No podemos aceptar la ficción y el hecho contrarrevolucionario de constituir un Gobierno con los mismos partidos, pero con distintos representantes.” “Nuestra agrupación exige la constitución inmediata de una Junta Rrevolucionaria, el fusilamiento de, los culpables, la socialización de la economía, etc., etc.” “La Generalitat no representa nada. Su continuación fortifica la contrarrevolución. La batalla la hemos ganado los trabajadores.” “Conocemos sobradamente a los “trentistas” que están en el Comité Regional.

“Somos “Los Amigos de Durruti” quienes tenemos autoridad moral suficiente para desautorizar a estos individuos que han traicionado a la revolución y a la clase trabajadora, por incapaces y cobardes. “Las dos garantías esenciales de la clase trabajado-ra, Seguridad y Defensa, son entregadas en bandeja a nuestros enemigos.” “El alto en la lucha no presupone una derrota. A pesar de que no hayamos dado cima a nuestros objetivos, hemos aumentado nuestro armamento.” “Estas armas conquistadas no las hemos de entregar a la contrarrevolución. Son de la clase trabajadora”.

Terminábamos el manifiesto con un ¡Viva la Revolución Social! y un ¡Loa a los caídos!

Pero no fuimos atendidos, y, a los pocos días, mediante una nota firmada por la Federación Local y Comités Regionales de la CNT y de la FAI, que se hizo pública en la Prensa, se notificaba la expulsión de estas Organizaciones, de los componentes de la agrupación “Los Amigos de Durruti”.

Pero, esta nota, se negó a firmarla el Secretario de la Federación Local de Grupos y el Comité y la Federación Local de las Juventudes Libertarias. Una prueba evidente de que había quien no estaba conforme con esta determinación, inclusive, las Juventudes Libertarias, protestaron de ella oficialmente en nota mandada al Comité Regional, a la par que manifestaban estar por completo identificados con nuestra actitud.

Más tarde, en un Pleno Local de Grupos, en donde se puso a discusión de nuevo el litigio planteado, y en el que determinados elementos pidieron sin conseguirlo, antes de empezar los debates, nuestra ausencia del local, después de hacer constar que a la palabra “traición”, mencionada en nuestro manifiesto no le dábamos el significado de venta o mala fe, sino, simplemente, el de “incapacidad y cobardía”, se tomó el acuerdo de que rectificaríamos ambas partes los conceptos vertidos en la nota y manifiesto publicados. Rectificación que ya hicimos, por lo que a nosotros respecta, oportunamente, en las columnas de nuestro semanario EL AMIGO DEL PUEBLO, cosa que aún no han hecho quienes no vacilaron en Firmar, injusta e impropiamente, nuestra expulsión de las Organizaciones por las que tanto nos hemos sacrificado. Así pareció que quedaba zanjado el litigio, pero, en un Pleno Nacional que posteriormente tuvo lugar en Valencia, se puso a discusión de nuevo el asunto de “Los Amigos de Durruti” como si alguien tuviera interés en que esto no se solucionara y se hiciera interminable. En este Pleno Nacional también se acordó nuestra expulsión, pero no hubo unanimidad, pues la Regional andaluza votó en contra. Y si no hay un criterio unánime con respecto a la expulsión de los componentes de la agrupación “Los Amigos de Durruti,” ¿por qué se insiste en ello?. Nosotros ratificamos, una vez más, que ningún Comité, por alto que sea el lugar que ocupe, ni ningún Pleno Nacional ni Regional, tiene potestad suficiente para expulsar a ningún afiliado a las Organizaciones; por lo tanto, nuestra expulsión tiene que ser acordada en las Asambleas de los Sindicatos; de lo contrario, los componentes de la Agrupación “Los Amigos de Durruti”, no se consideran al margen de las Organizaciones a las cuales pertenecen. Pero se evidencia el hecho, paradójico si se quiere, que en los Sindicatos en donde por iniciativa de alguno de sus afiliados se ha planteado el caso de “Los Amigos de Durruti”, espontánea y unánimemente, se ha coincidido que no se reconocía la determinación tomada, a este respecto, por los Comités que en Cataluña representan a la CNT y a la FAI y, por consiguiente, no había lugar a expulsión alguna./ Además, una corriente de adhesión y simpatía se manifiesta cada día más pujante y vigorosa, hacia el criterio y posición por nosotros mantenida, desde nuestra agrupación; lo que equivale a decir que, la interpretación que dimos a los hechos de mayo y actuación posterior, cuenta con el refrendo de un sector respetable de la masa revolucionaria que desenvuelve sus actividades, tanto en el frente como en la retaguardia, y en el campo que vivifica la savia del Anarquismo. Y, para terminar, afirmamos que la agrupación “Los Amigos de Durruti” está constituida, casi en su totalidad, por compañeros que han luchado y luchan, desde julio en los frentes de batalla. Por compañeros, cuya moralidad y honradez corre parejas con su vieja y solvente actuación revolucionaria y anarquista. Por compañeros cuya sangre manchó, tanto en julio como en mayo, el empedrado de las calles que fueron testigo del criminal levantamiento fascista. Que “Los Amigos de Durruti” no pretenden, como muchos han dado a entender, sembrar la discordia ni producir un cisma en el seno del movimiento libertario, sino, muy al contrario, propugnamos por un bloque compacto e indestructible de la familia confederal y anarquista. Que pertenecen a la CNT y a la FAI y que dentro o fuera de ellas, velarán siempre para que su rancio espíritu revolucionario no se desvíe. Y que expulsados o no, continuarán, como hasta hoy, haciendo su labor revolucionaria: continuarán siendo anarquistas y ostentando bajo la enseña roji-negra de la Libertad, su sangre en el frente y en la retaguardia, cuando de defender al proletariado y a la Revolución se trate. Trabajador: Esperamos sabrás juzgar con la debida justeza nuestra obra y nuestra posición. Salud y un grito de ¡VIVA LA REVOLUCION SOCIAL! ¡VIVA EL COMUNISMO LIBERTARIO! Los Amigos de Durruti”. El Amigo del Pueblo n° 5 p.3 59

Otros documentos “Nos oponemos a todo armisticio” “La sangre derramada por los trabajadores españoles, es un valladar infranqueable en el que se estrellarán los manejos que patrocinan los políticos indígenas y la diplomacia capitalista del mundo entero”. “Vencer o morir. No cabe otra solución”. (Octavilla reproducida en El Amigo del Pueblo, p.1, n° 2, 26-5-37)

“Agrupación “Los Amigos de Durruti “A los compañeros ….. salud:” “En reunión ordinaria de la Agrupación “Los Amigos de Durruti”, se acordó dirigir esta circular a grupos, Sindicatos y unidades del frente, al objeto de recabar de todos los fondos necesarios para la compra y puesta en marcha de una máquina plana”. “Las ventajas que podríamos alcanzar con estos medios serían de incalculable valor: y por el momento salvaríamos mil inconvenientes que hoy se nos presentan”. “El tiraje de “El Amigo del Pueblo” se hace cada vez más difícil. Las imprentas rehuyen el aceptarnos su confección y tiraje, por su condición de clandestino y consecuencia del temor a las autoridades. Día llegará que no podremos sacarlo a la luz pública por esta dificultad”. “Con la reunión de diez mil pesetas adquiriríamos dicha máquina y otros utensilios con lo cual el horizonte de la propaganda escrita sería salvado”. “Además, sería un medio valiosísimo en el caso de un momento revolucionario el de tener a mano los medios inmediatos de propaganda, hojas, manifiestos y periódicos”. “La experiencia nos ha demostrado que en esos instantes es difícil de acoplar los elementos necesarios para este menester”. “Con la propiedad de la máquina plana de imprenta llenaríamos este vacío: así lo han entendido los componentes de la Agrupación. Nos dirigimos a vosotros en la creencia de que coincidiréis con nosotros y que pondréis el grano de arena para sernos menos pesada la obra de todos”. “Os saludamos en nombre de la Agrupación y del Comunismo Libertario”. (Carta dirigida a Le Reveil, Suiza, hay un cuño “Agrupación Los Amigos de Durruti, CNT-FAI, Barcelona”, está en los archivos de Amsterdam, legajo 1759.

Documental «El Honor de las Injurias».

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Nuestra presentación

POR QUÉ SALIMOS. – QUÉ QUEREMOS.- A DÓNDE VAMOS.

elamigodelpuebloLa grandiosa epopeya que está gestando el proletariado español, a través de acontecimientos de colosal envergadura, y la retahíla de fechas sublimes que se suceden con velocidad vertiginosa, ha abierto un nuevo horizonte en el marco peninsular. Nuestra agrupación ha señalado en múltiples ocasiones los innumerables errores cometidos por los Comités Responsables de la CNT. Hemos afirmado también, públicamente, que la desastrosa actuación de nueve meses consecutivos ha mermado enormemente las esencias de la revolución de Julio. La llaneza de nuestro lenguaje nos ha granjeado un gran número de enemigos. Hemos sido tratados con cierta desconsideración por determinados individuos que, desconociendo nuestros propósitos, han tratado de desprestigiarnos ante la opinión pública. Se nos ha cerrado el paso en la prensa de la Confederación Nacional del Trabajo, a pesar de ser militantes de la CNT y la FAI. No nos quedaba otro recurso que sacar una hoja que nos pusiera en contacto con los trabajadores de la ciudad, del campo y con los camaradas que, abandonando transitoriamente las herramientas de trabajo, se han transplantado a las líneas de fuego en donde se debate uno de los episodios más culminantes de la historia de los pueblos. Hemos escogido un título simbólico. EL AMIGO DEL PUEBLO fue el portavoz de MARAT. Exhumamos el título de una hoja que a fines del siglo XVIII recogió el espíritu rebelde de aquel revolucionario indomable, cuya figura gigantesca no se ha esfumado ni a través del tiempo. Además, discrepamos en muchos aspectos. No estamos conformes con la táctica de vaivén. Hemos censurado, en muchísimas ocasiones, las vacilaciones y los confusionismos que solo conducen al fracaso más estrepitoso. Y respecto a esta manera inhábil de proceder, hemos hecho sentir nuestra voz desde la tribuna y en la calle misma. Pero no se nos ha escuchado. Salimos a la calle sin el menor deseo de entablar querellas personales. Nuestros objetivos son más elevados. Nuestras ansias se cifran en días de triunfo y de pasión por nuestras cosas y por nuestros quereres. Sentimos un amor acendrado por la Confederación Nacional del Trabajo y por la Federación Anarquista Ibérica, pero este mismo cariño que profesamos por las organizaciones, que son algo consubstancial con nuestros desvelos, nos incita a enfrentarnos con determinadas interpretaciones que calificamos de perjudiciales y nefastas. Nuestra misión es categórica. Tenemos en nuestro favor un cúmulo de razones históricas, sociales y económicas que hablan por sí solas y que son suficientes para acreditar nuestra arremetida contra todos los obstáculos que impiden el avance del proletariado. La Revolución española aún no ha llegado a cuajar. Nos hallamos en un período de imprecisión que perjudica notablemente el desarrollo de la vida del país. En el terreno de los parangones nos atrevemos a asegurar que los trabajadores españoles todavía no hemos superado la etapa Kerenski. Y es por esta sencilla razón que vivimos en medio de un océano de desasosiegos y de inquietudes. No han escaseado los momentos para plasmar una situación obrera cien por cien. En las jornadas de Julio se retrocedió por miedo a las consecuencias en el terreno internacional. Y por falta de visión y de sentido revolucionario se entregó las riendas del poder a la contrarrevolución que forzosamente ha de hallarse en los medios pequeño-burgueses. En Julio la ocasión era preciosa. ¿Quién podía oponerse a que la CNT y la FAI se impusieran en el terreno catalán?. En lugar de estructurar aquel pensamiento confederal, hecho carne en los pliegues de las banderas rojinegras y en los gritos de las multitudes, nuestros comités se entretuvieron en idas y venidas de los centros oficiales, pero sin fijar una posición acorde con las fuerzas que teníamos en la calle. Al cabo de unas semanas de dudas se imploró la participación en el poder. Nos acordamos perfectamente que en un pleno de regionales se propugnó por la constitución de un organismo revolucionario que se determinó llamarlo Junta Nacional de Defensa en un plan general y Juntas Regionales en un plan local. No se cumplieron los acuerdos tomados. Se silenció el error, por no decir la conculcación de las decisiones tomadas en el pleno susodicho. Se fue al gobierno de la Generalitat, en primer lugar, y más tarde, al gobierno de Madrid. ¿En qué condiciones se aceptó la colaboración?. Nuestras fuerzas en los lugares de trabajo, y en la calle no fueron valorizadas. Fuimos a los estamentos gubernamentales sin revestirnos de las debidas garantías. Ninguna organización o partido hubiese acudido en minoría a los lugares de responsabilidad cuando en la calle poseía una mayoría aplastante. Desde este instante, que se caracteriza por la dejación de nuestras posiciones, hemos ido de traspiés en traspiés. Los desaciertos han sido tales que no sabemos como enjuiciar la conducta de determinados camaradas que son los responsables de la situación incierta en que nos hallamos. En un manifiesto publicado recientemente, decíamos, con sobrada razón, que ya sabíamos las posibilidades que encerraba el actual comité regional de la CNT y ahora añadimos que el propio comité nacional está completamente divorciado del sentir de los hombres, de los camaradas que en las épocas de infortunio han salido a la calle a defender a la CNT y que en estas últimas jornadas han sido los mismos camaradas, los que antaño se jugaban la vida por la CNT y que ahora han vuelto a defender el mismo espíritu y las mismas ansias. Nuestra posición no admite dudas. La Agrupación “Los Amigos de Durruti”, quiere que no se derrame más sangre en balde. Nosotros exigimos que la revolución siga adelante, y que en nombre de nada ni de nadie, se frene la trayectoria que radica en las jornadas de Julio que acaba de revalorizarse en las actuales jornadas que acabamos de vivir. Hemos sido motejados de agentes provocadores. ¿Por qué se nos ha dicho tal cosa? ¡Porque hemos tenido la valentía de decir la verdad sin tapujos ni rodeos! Y hemos podido ver con evidente dolor, por nuestra parte, que desde las mismas columnas de nuestro querido diario Solidaridad Obrera, se nos insultaba con saña crecida. Y este desliz que ha cometido un sujeto de contextura fascista ha sido recogido por otros sujetos de procedencia lerrouxista. Nos referimos al diario La Noche, que también ha tenido la osadía de zaherirnos a pesar de que en la redacción de este diario subsisten los defensores de Pich i Pon. Se ha levantado un coro de voces insultándonos. Se quiere desprestigiarnos ante los ojos del proletariado. Se nos quiere anular. Por eso se nos señala como agentes provocadores y como contrarrevolucionarios. No nos arredran las agresiones enconadas de que somos objeto. Nacimos envueltos en el céfiro revolucionario de Julio y nos hemos reconfortado en las jornadas de Mayo. Nuestros objetivos son revolucionarios y anarquistas. Nos mantendremos en pie de guerra mientras la Revolución no haya llegado a cristalizar. Seremos un dique en el que se estrellará la contrarrevolución. Reivindicamos la personalidad absoluta de los sindicatos y de los municipios, al propio tiempo que consideramos que la dirección íntegra de la cosa pública, ha de estar en manos de la clase trabajadora. Nosotros vamos de cara a la Revolución y en contra de todos los enemigos de la Revolución. Y como objetivo inmediato patrocinamos la entrada del proletariado en la escena española, con todas las consecuencias que requiere la presente situación. El Amigo del Pueblo n° 1 p.4

Por los fueros de la verdad
NO SOMOS AGENTES PROVOCADORES

Han transcurrido muy pocas horas de las jornadas de mayo. Aun perdura en nuestros oídos el fragor del combate. Parece que aun tengamos a nuestro lado aquellos camaradas que, aureolados de una mocedad radiante, besaron con su frente el pavimento barcelonés. Nuestro cuerpo y nuestros nervios están todavía presos de aquella agitación gigantina. Nos sentimos maltrechos y fatigados, pero nos sentimos doloridos, en grado sumo, por los conceptos que se han vertido contra los camaradas que exuberantes de amor a las ideas y a la revolución, quisimos defender unas posiciones que las veíamos rasgadas a cada momento y a cada instante, por los sectores que deberían tener un poco de consideración a aquellos hombres que salvaron a España, en las jornadas de julio del predominio fascista. No nos hubiese dolido que los sectores no afectos nos hubiesen motejado de provocadores; pero que nuestros propios camaradas se hayan confundido en la categoría de los improperios con el lenguaje de los marxistas y de los izquierdistas, es altamente censurable. No es la hora de presentar una hoja de servicios. No vamos a decir quienes somos nosotros. Sería una puerilidad enorme que los componentes de la agrupación “Los Amigos de Durruti”, tratásemos de desvirtuar todo lo que se ha dicho de nosotros desde las columnas de nuestra propia prensa confederal. Publicamos una octavilla y un manifiesto que no reproducimos por tener la seguridad de que la censura nos coartaría nuestra iniciativa. Tenemos una satisfacción inmensa de que el pueblo trabajador, el pueblo que sufre, que no come a dos carrillos y que no busca enchufes, nos recibía con un cariño desmesurado en la calle y que nos arrancaba las hojas de las manos. Nuestra agrupación lanzó la octavilla y el manifiesto susodicho porque se percató de la desorientación que impera y de la desligazón que se descubría en la calle. Intentamos hacer lo que no hacía nadie. Quisimos dar una solución revolucionaria al impasse en que nos han colocado los comités que se llaman responsables. Solidaridad Obrera se ha ensañado con nuestra Agrupación. No queremos decir ciertas cosas que no caben en la presente ocasión. Pero es indigno que el vocero de los trabajadores se atreva a infamar a unos camaradas que estaban en la calle y que algunos de ellos han ofrecido su juventud a la causa redentora. Es sintomático que esta actitud desconcertante de Solidaridad Obrera haya sido imitada, al minuto, por la del diario La Noche, que también se ha atrevido a estampar en sus columnas el epíteto de provocadores por lo que atañe a estos camaradas que aun tienen las mejillas calientes de las lágrimas que rasgaron nuestros ojos ante la vista de los cadáveres de nuestros camaradas caídos. La agrupación “Los Amigos de Durruti”, está integrada por camaradas, en su mayor parte, que han luchado en el frente, y por buenos militantes de la retaguardia. Nuestra posición se justifica ante el reformismo —léase TREINTISMO— que ha sentado sus tentáculos en la organización confederal. Sería prematura nuestra actitud si experiencias anteriores no abonasen nuestro grito airado. Pero estamos hartos de que todos los gestos aborten por incapacidad y por cobardía. La Revolución española exige que el reformismo sea expulsado de las organizaciones obreras. No pueden repetirse los errores que son congénitos con los individuos que por temperamento y contextura, han de estar siempre situados por debajo del ímpetu revolucionario del proletariado. No hacemos caso del mote de provocadores. Años atrás defendimos desde Solidaridad Obrera a nuestros camaradas cuando se les insultaba desde La Publicitat —era José María Planas— y se les llamaba asesinos, atracadores y gansters. La historia nos descubre que a los revolucionarios se les trata de infamar en todas las épocas y en todas las ocasiones. No somos agentes provocadores. Nuestras vidas y la sangre derramada por los camaradas caídos es una prueba irrefutable que nadie puede empañar. (Por JAIME BALIUS. El Amigo del Pueblo n° 1 p. 4).

La guerra y la Revolución

Uno de los aspectos que con más calor se discute desde la prensa, desde la tribuna, y que con más pasión se debate en la calle, es la cuestión que afecta a la guerra y a la revolución. La guerra que los trabajadores españoles estamos sosteniendo con el fascismo internacional, tiene un punto de partida que no puede ser más diáfano y aleccionador. Nuestra guerra parte de las heroicas jornadas de julio. Aquella inquietud popular que se manifestó de una manera visible en la segunda década de julio, cuando las noticias llegaban de Cataluña del levantamiento de los militares en Marruecos, en Canarias y en las Baleares, tiene un hondo sentido social. En aquellos días memorables, transitaban por las calles barcelonesas grupos de trabajadores que en actitud expectante, aguardaban la hora santa de la rebeldía. Llegó la hora sonada. Al amanecer del 19 de julio, las hordas fascistas se personaron en la calle con el animo dispuesto a hundir el proletariado en el ludibrio más espantoso. En este instante sublime, los trabajadores que gravitan en la zona catalana se lanzaron como leones contra sus eternos enemigos. La lucha en nuestras calles tuvo todas las características de una lucha a la que ya podemos llamar guerra. Nuestros camaradas ofrecían sus vidas por un nuevo mundo que surgió a flor de superficie ibérica con hondos charcos de sangre. Desde el primer instante del choque con los militares ya no es posible desglosar la guerra de la Revolución. Seríamos injustos si creyésemos que nuestro Francisco Ascaso cayó valerosamente en Atarazanas por un mero afán de lucha. Francisco Ascaso ofrendó su vida por que sabía que la sangre derramada por él y por el número considerable de camaradas caídos en las jornadas de julio, representaba un acicate en la trayectoria inquebrantable de las conquistas revolucionarias. La lucha callejera de las primeras jornadas fue más allá. El proletariado catalán, sintiendo la responsabilidad de la hora histórica, vislumbró, al minuto, la misión que debía llevar a cabo. En tierras aragonesas, el proletariado había sido reducido, por el fascismo a la impotencia. El entusiasmo de la clase trabajadora se matiza en la partida de las primeras columnas que, bajo el guiaje de Buenaventura Durruti, se dirigen hacia el coto fascista de la región hermana. Nuestros camaradas, poseídos de un ideal de redención social, parten de Barcelona, acariciados por la presencia unánime del pueblo, para hacer la guerra. A medida que han transcurrido las semanas y los meses, de la actual lucha, se ha ido precisando que la guerra que sostenemos con los fascistas, no tiene nada en común con las guerras que se declaran los Estados. En los sectores de Aragón, en los del centro, en Asturias y hasta en los frentes de Vizcaya, los trabajadores empuñan el fusil para defender su bienestar y el de sus amigos. No combaten por perpetuar un régimen de excepción, aunque se trate de adornarlo con coloridos mejor o peor pergeñados.

Los partidos pequeño-burgueses, y los marxistas oficiales, son los que ponen más calor en disociar la Revolución de la guerra. Nos dicen a los anarquistas que aguardemos ha hacer la Revolución hasta que hayamos ganado la guerra. Nos dicen que no seamos impacientes, que habrá tiempo para todo. Pero mientras tanto, los defensores de que se aplace la Revolución para después de la guerra, procuran monopolizar los lugares de mando y los resortes del poder, con el objeto de yugular la Revolución.

Los anarquistas no podemos hacer el juego de quienes pretenden que nuestra guerra es tan solo una guerra de independencia con unas aspiraciones tan solo democráticas. Y a esas pretensiones contestaremos nosotros, los amigos de Durruti, que nuestra guerra es una guerra social. La lucha armada que sostenemos los trabajadores españoles, es de un matiz idéntico a la epopeya de los trabajadores parisienses que en el siglo XVIII, ofrecían sus vidas contra la oligarquía de las testas coronadas. Nuestra guerra es un símil de la Commune de París. Nuestra guerra posee el mismo sentido social que la lucha que sostuvieron los trabajadores rusos contra el mundo entero. No es posible examinar la guerra sin hablar al mismo tiempo de la causa que la engendró. Algunos críticos de la hora actual tratan de presentar nuestra guerra como una consecuencia del levantamiento militar. Bajo el aspecto material es cierto. Fue un caso de defensa legítima que abrasó a España entera al cabo de unas horas. Pero hay que recapacitar. El malestar español parte de siglos. Nos tendríamos que remontar a lejanas fechas para demostrar que en España está planteado un litigio que no supo resolver la pequeña burguesía y que por incapacidad y cobardía de la mesocracia le ha tocado el turno al proletariado. Partamos tan solo de las Cortes de Cádiz, y a través de la hilada de fechas llegamos al 19 de julio con una gravedad tal que es imposible afirmar que si los militares no se hubiesen echado a la calle, nosotros, los anarquistas, no hubiéramos empuñado las armas. Estoy completamente seguro que si los generales asesinos no hubiesen provocado esta guerra cruenta, también se habría producido un choque, que fue ahogado en abril y en octubre con raudales de sangre, en febrero y que en julio ha alcanzado la extensión que abarca el drama español. Las razones históricas abundan en que la clase trabajadora está luchando por el aplastamiento de sus enemigos seculares que son los latifundistas, la iglesia, los militares, el capital financiero, los agiotistas, y lucha también por la desaparición de los organismos estatales, de cuyos resortes quisiera aprovecharse la pequeña burguesía para afianzar a unos cuantos privilegiados. Y a estos enemigos del proletariado se ha de agregar el capital internacional que en esta hora grave presta su apoyo incondicional al fascismo español. ¿Puede tolerarse que, después de nueve meses de una guerra bestial que asesina a nuestros niños y a nuestras mujeres de una manera sádica, se diga que ya hablaremos más tarde de la Revolución?. ¿Puede permitirse que, mientras en Alcaria, nuestros camaradas, se despojan de sus ropas, para aligerar el peso de la vestimenta y de esta manera poder avanzar con más soltura, aunque para ello tuvieran que hacerlo con las rodillas hincadas en el fango y apelotonados, en racimos, en los bordes de los tanques, se hable de ahogar el espíritu que anima a estos bravos luchadores que, como los de Pozoblanco, que como nuestro camarada Durruti, iba a desafiar el plomo fascista para que sus hijos no cayesen de nuevo en una situación de hambre y pobreza?. ¿Será posible que los mineros de Asturias que en cosa de dos años conocen el flagelo de la metralla y el dolor de las carnes desgarradas, participen de este clamor que se ha incubado en la retaguardia y en los cenáculos de los políticos que tras cortina, acogen, con plácida sonrisa, un armisticio?. No. Los combatientes, los trabajadores que se parten el pecho en las trincheras, no comparten este criterio contrarrevolucionario. Esto lo sabemos nosotros y nos consta. NACEMOS EN PLENO FRENESI REVOLUCIONARIO. NUESTRO PORTAVOZ SALE A LA CALLE A RECOGER LAS EXPERIENCIAS DE LAS JORNADAS DE JULIO Y DE MAYO. El Amigo del Pueblo n° 1 p.4

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