Los Amigos de Durruti, los trotsquistas y los sucesos de Mayo 06 • Las distintas versiones y el bloqueo de la ayuda.

(Viene de “05 • Los hechos de Mayo“)

Provocación y contraespionaje

García OliverDos versiones del todo contradictorias son esgrimidas por los comunistas de un lado y los anarquistas y poumistas de otro, ambas aparecieron justo después de los acontecimientos. Así Privada del 9 de mayo de 1937, p.5., “ahora está perfectamente claro el papel provocador que en los últimos acontecimientos desempeñó la banda trotskista fascista del POUM, actuando mediante sombríos contactos con grupos de golfos anarquistas entre los que un buen número de agentes armados de Franco”. (firmado por E. Tamarin)

Treball del P.S.U.C. era, en comparación, más moderado: “el papel preponderante del “putsch” lo jugaron los incontrolados, movidos por los fascistas y los trotskistas. No obstante, la nefasta acción de los mismos encontró un terreno abonado por una actuación determinada que, anteponiendo los intereses de una sedicente “revolución” (que no tiene nada que ver con la verdadera Revolución) a los intereses de la guerra, dejó que el mal se hiciera cada día más grande y más infeccioso”. (13-5-37, p.6,últ.)

En la posguerra, dicha versión fue enriquecida con una cita de Von Faupel (archivos militares alemanes) embajador nazi en Burgos, un mensaje del 13 de mayo de 1937 indicaba que Franco había provocado con sus agentes los disturbios de Barcelona. Pero dos hechos dan al traste con el efecto de aquella cita. Primero, bien pudo ser un embuste de Franco ante los alemanes para darse categoría. Segundo, el responsable del contraespionaje franquista en la zona catalana (José Bertrán y Musitu en su libro “Experiencia de los Servicios de Informaciones del Nordeste de España durante la guerra” Madrid, Espasa Calpe, 1940, 271 pp.) no dice nada semejante, ni mucho menos. Sólo hace alarde de la rapidez con que transmitió ciertas noticias a Franco, durante mayo de 1937.

La versión contraria se funda en misteriosos contactos de miembros del gobierno y de la Generalitat antes de las Jornadas y la presencia del contraespionaje soviético (injerencia del cónsul en Barcelona, miembros de la policía secreta encargados de liquidar ciertas personalidades). En el exilio, dos libros dieron pábulo a la misma versión, Agente de Stalin de Krivitsky y Ministro de Stalin de Jesús Hernández, al afirmar que los espías soviéticos tramaron la provocación de la Telefónica.

En realidad, en un caso como en otro, de admitirse la premeditación y la metódica preparación, hay fallos inexplicables. Si fue una provocación anarcopoumista ¿por qué en los sectores de Lérida, de Aragón, no liquidaron catalanistas y comunistas?. ¿Por qué no emplearon la artillería pesada y todos los tanques producidos por la industria de guerra confederal, para acabar con la Generalitat y los 5.000 guardias de Asalto que llegaron de Valencia?. Si fue una provocación soviéticomarxista ¿por qué durante los tres primeros días fueron militarmente incapaces de aniquilar a los anarquistas?. ¿Por qué no utilizaron armas pesadas, tanques, aviones rusos?. Por tanto, la única respuesta lógica es que no hubo una provocación con fecha y hora señaladas de antemano*, sino una serie de improvisaciones, de tira y afloja, entre las dos partes, que culminó con la explosión espontánea, por saturación y asco, de los trabajadores anarcosindicalistas.

*A lo sumo Companys, teniendo parte de las milicias alpinas en Barcelona desde el mes de marzo (Serra d’Or, 11-1976) pudo haber incitado a Rodríguez Salas, ya que él por estar fuera el lunes 2 tenía una coartada.

Apostilla a la historiografía comunista.

Ya Orwell enseño las contradicciones de los órganos comunistas ingleses para informar sobre mayo, en su estupendo libro “Homenaje a Cataluña”. En 1960, Maidanik da en ruso una primera versión histórica en “El proletariado español en la guerra nacional revolucionaria”. Los guardias de Asalto fueron atacados por provocadores y declasados desde la Telefónica. Participaron en la lucha 1.000 miembros del POUM y 6.000 de la CNT, FAI y Juventudes Libertarias. Pero en Levante y Madrid, “la CNT no se solidarizó”.

Dos años más tarde, Pritsker en otro libro ruso Hazaña de la república española da el primero la cita de los archivos alemanes, sin modificar el relato de su compañero. Ivan Maiski, ex embajador soviético en el comité de no intervención en Londres, actualmente decano del hispanismo soviético, presenta una versión personalísima en Cuadernos españoles, puesto que “el 3 de mayo, nutridos destacamentos anarcosindicalistas desarmaron a los guardias de Asalto e iniciaron el avance hacia el centro de la ciudad. En estas acciones desempeñó un papel singularmente activo la milicia de la costa. Los putchistas se apoderaron de la central telefónica, montaron ametralladoras en los tejados de las casas y apostaron francotiradores en los lugares apartados.” (p.122-123)

Otra versión estrafalaria es la del general soviético Pablo Bátov, en “Bajo la bandera de la España republicana”, Moscú, (hacia 1967) “Había sido organizado en mayo de 1937 (un hospital donde estaba Bátov), durante el putch de los trotskistas en Barcelona. El motín fue sofocado por los obreros de las fábricas y empresas de Barcelona”. (p.253)

En 1971, en “Guerra y Revolución en España”, Moscú, tomo III, empezado cuando la Pasionaria y Líster estaban en el mismo partido, se lee que hubo “imprevisión” de parte de Aiguader y “neutralidad” de “las masas obreras confederales” (p.74)

En 1974, Carrillo en su libro “Demain l’Espagne” alude a las “contradicciones internas al proceso revolucionario soviético… trasladadas sobre el plano internacional”. Y últimamente, en “Destino” de abril de 1977, Rafael Vidiella declaraba a propósito del asesinato de Andrés Nin “Fue un caso lamentable y, posiblemente, un verdadero asesinato. 0 con toda seguridad un asesinato. Pero yo afirmo que ni el PCE ni el PSUC tuvieron nada que ver con ello. No puedo negar, ni negaré nada acerca de la posible implicación de los servicios secretos de la Unión Soviética porque nada me consta al respecto. Ahora bien, hay que tener en cuenta que no sólo operaban los servicios secretos rusos, porque otros países los tenían. . . Extraña declaración cuando en la misma página a una pregunta sobre la influencia de “agentes rusos”, Vidiella contesta “En absoluto”. Esperemos pues la visión eurocomunista de la guerra de España.

Documental «Los Anarquistas»

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Los movimientos de tropas en Aragón.

El cuatro de mayo parte de la 27 División, Carlos Marx, dejó el frente de Tardiente-Alcubierre para llegar a Barcelona, bajo el mando de Del Barrio, e instalarse en el cuartel Vorocholof, (en Sarriá, ¿?). Habría unos 2.000 hombres de los 7.500 que componen el total. (según Santillán “Por qué perdimos la guerra” y Bertrán y Musitu o.c.). El cinco de mayo, al saber esto, Máximo Franco, con la columna Roja y Negra de la 28 División, Ascaso y milicias de la 29 División, Lenin, del POUM unos 1.500 – 2.000 hombres, dejan el frente de Huesca para ir a Barcelona. En Binéfar, les paró Juan Molina, del Consejo de Defensa de la Generalitat, pero actuando como cenetista en nombre del comité regional. (según Peirats y Santillán). Pero buena parte debió de continuar hasta Lérida donde les paró la amenaza de la aviación gubernamental (¿en parte soviética?) y la vigorosa presencia de los jefes de la 28 División, los cenetistas Jover y Vivancos, y el poumista Rovira (según Salas “Historia del Ejercito Popular de la República”, p.1041; “Guerra y Revolución Moscú” 1971, t. III).

Según el anarquista italiano Umberto Marzocchi, voluntario en la brigada italiana de la columna Ascaso, eran 4.000 en Lérida, y fueron las intervenciones de “los generales de la CNT Jover y Vivancos y la amenaza de estar puesto en el paredón si insistíamos en querer desobedecer las palabras apaciguadoras que García Oliver, ministro de la Justicia de la CNT., había transmitido por radio, que hicieron desistir de su propósito a los compañeros españoles” (Umanità Nova 20-12-1964).

El mismo día, en el sector de Teruel, la columna Carod de la 25 División, Jubert, fue hasta Valderrobres donde le paró Joaquín Ascaso del Consejo de Aragón (según Salas o.c.) Estos datos confirman las afirmaciones oficiales dé los anarquistas de que se negaron a que los combatientes dejaran sus puestos en el frente (Souchy o.c. Informe del Comité Nacional “un delegado a cada regional y tres al frente de Aragón” 13-5-37; una llamada telefónica “cada media hora a Caspe” Confederación de Murcia, 5-37).

Pese a la censura oficial y la de la CNT, Nuevo Aragón diario confederal, publicaba el seis de mayo en su editorial: “En cuanto a Cataluña, por cuya suerte tanto nos preocupamos en Aragón, sólo nos es dado declarar que estamos pendientes de sus destinos, y que cuantos somos y cuantos valemos estamos dispuestos a ponerlo al servicio de su paz interior y de la unidad de sus masas proletarias”.

Pero fue una chispa sin más, ya que el mismo periódico publicaba el once un llamamiento de la CNT y de la UGT “a todos los trabajadores y combatientes de Aragón” que decía entre otras cosas “Serenidad y reflexión. He aquí nuestra consigna de hoy y de siempre. Nadie se deje llevar por instigaciones o maniobras extrañas”.

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