Gripe A • La psicosis ha sido un montaje

Llevábamos meses escuchándolo y ya lo dijimos aquí, quienes no lo vieron fue porque les intere$aba no hacerlo.

El Presidente de la Comisión de Salud del Consejo de Europa, el alemán Wolfgang Wodarg acusa al lobby farmacéutico y al gobierno.

Ha conseguido que se apruebe una investigación en este foro sobre el papel desempeñado por los laboratorios farmacéuticos en la campaña de pánico sobre el virus. Entrevista directa.

Ex-miembro del SPD (partido socialista alemán), Wolfgang Wodarg es médico y epidemiólogo. Ha conseguido por unanimidad de los miembros del Comité de Salud del Consejo de Europa que se monte una comisión de investigación sobre el papel de las empresas farmacéuticas en la gestión de la gripe por la OMS y los gobiernos…

  • ¿Qué es lo que atrajo a sus sospechas sobre la toma de la influencia de los laboratorios sobre las decisiones adoptadas en relación a la gripe A?

Wolfgang Wodarg. Nos enfrentamos a un gran fracaso de las instituciones nacionales responsables de alertar sobre los riesgos y responder en caso de producirse una pandemia. En abril, cuando la primera alarma vino de México me sorprendieron mucho las cifras que avanzaba la Organización Mundial de la Salud (OMS) para justificar la declaración de una pandemia. Tuve inmediatamente muchas sospechas: los números eran muy bajos y el nivel de alarma muy alto. Aún no había mil pacientes y ya se hablaba de la pandemia del siglo. Y la alerta máxima fue declarada en base al hecho que el virus era nuevo. Pero las enfermedades gripales se caracterizan por crecer muy rápidamente con virus que toman cada vez nuevas formas, instalándose en nuevos huéspedes, animales, hombres, etc. No había nada nuevo en sí mismo para esa alarma. Cada año aparece un nuevo virus de este tipo “gripal”. En realidad no había ninguna razón para hacer sonar la alarma en ese nivel. Esto ha sido posible debido a que la OMS a principios de mayo ha cambiado su definición de la pandemia. Antes de esa fecha no sólo tenía la enfermedad que manifestarse en varios países a la vez, sino también debía tener consecuencias muy graves, con un número de muertes por encima del promedio habitual. Se ha eliminado esta parte en la nueva definición, manteniendo sólo el criterio del ritmo de propagación de la enfermedad. Y se ha pretendido mostrar que el virus era peligroso porque la gente no había podido desarrollar una defensa inmunitaria contra él, lo que era falso para este virus pues se ha podido observar que las personas mayores de 60 años ya tenían anticuerpos. Es decir, que ya habían estado en contacto con virus similares. Es por esta razón que casi no ha habido personas mayores de 60 años que hayan desarrollado la enfermedad. Sin embargo, fue a este colectivo a quien se recomendó vacunarse rápidamente.

Entre las cosas que han despertado mis sospechas ha habido por una parte esta voluntad de hacer sonar la alarma. Y por la otras, unos hechos curiosos. Como por ejemplo, la recomendación de la OMS de hacer la vacunación en dos inyecciones. Nunca se había hecho antes así. No había ninguna justificación científica para ello. También ha habido la recomendación de utilizar sólo las vacunas patentadas. Sin embargo, había ningún motivo para que no se añadieran, como se hace cada año, partículas de antivirales específicos de este nuevo virus H1N1, “completando” las vacunas utilizadas contra la gripe estacional. No se ha hecho porque se ha preferido utilizar materiales de vacuna patentados que los grandes laboratorios habían diseñado y fabricado para estar preparados en el caso de desarrollo de una pandemia. Y al hacer esto así no se ha dudado en poner en peligro a las personas vacunadas.

  • ¿Qué peligro?

Wolfgang Wodarg. Para ir rápido en el suministro de los productos se han utilizado adyuvantes en algunas vacunas, cuyos efectos no han estado suficientemente probados. Dicho de otro modo: se ha querido forzosamente utilizar estos nuevos productos patentados en lugar de desarrollar vacunas de acuerdo con los métodos tradicionales de producción mucho más sencillos, más fiables y menos costosos. No había ninguna razón médica para ello. Sólo razones de marketing.

  • ¿Cómo se ha podido de justificar esto?

Wolfgang Wodarg. Para comprenderlo hay que volver al episodio de la gripe aviar desde 2005 hasta 2006. En aquella ocasión se definieron los nuevos planes internacionales para hacer frente a una alarma de pandemia. Estos planes han sido formalmente desarrollados para garantizar la fabricación rápida de vacunas en caso de alarma. Esto llevó a negociaciones entre las empresas farmacéuticas y los gobiernos. Por un lado los laboratorios se comprometían a estar a punto para desarrollar los preparados y por la otra parte los Estados les aseguraban que lo iban a comprar todo. En este curioso mercado la industria farmacéutica no tomaba ningún riesgo económico al comprometerse en nuevas fabricaciones. Y se aseguraba de que le tocara el “gordo” en caso de un brote pandémico.

  • ¿No está de acuerdo con los diagnósticos establecidos y la gravedad, incluso potencial, de la gripe A?

Wolfgang Wodarg. Sí, es una gripe lo que hay, de lo más normal. No causa más que la décima parte de las muertes causadas por la gripe estacional clásica. Lo único que importaba y todo lo que llevó a la gran campaña de pánico a la que hemos asistido, es que constituía una oportunidad de oro para los representantes de los laboratorios que sabían que sería el premio gordo en caso de declaración de pandemia. Estas acusaciones son muy graves.

  • ¿Cómo ha sido posible un proceso de este tipo en el seno de la OMS?

Wolfgang Wodarg. Un grupo de personas de la OMS está estrechamente asociado con la industria farmacéutica.

  • ¿La investigación del Consejo de Europa, también trabajará en esa dirección?

Wolfgang Wodarg. Queremos sacar a la luz todo lo que haya podido llevar a esta formidable operación de intoxicación. Queremos saber quien ha decidido, sobre la base de qué pruebas científicas, y cómo se ha ejercido en detalle la influencia de la industria farmacéutica en la toma de decisión. Y debemos, en resumen, presentar unas reivindicaciones a los gobiernos. El objetivo de la comisión de investigación es que no haya en el futuro más alarmas falsas de este tipo. Que la gente puede confiar en el análisis, la experiencia de las instituciones públicas nacionales e internacionales. Ahora están desacreditadas, pues millones de personas han sido vacunadas con unos productos que presentan eventuales riesgos sanitarios. No era necesario. Todo ello ha  desembocado también en una considerable mala gestión del dinero público.

  • ¿Tiene cifras concretas sobre el alcance de esta mala gestión?

Wolfgang Wodarg. En Alemania son 700 millones de euros. Pero es muy difícil saber las cifras exactas ya se habla ahora por una parte de un coste de reventas de vacunas a los países extranjeros y sobre todo las empresas no comunican, en nombre del principio del respeto de los “secretos de negocio”, las cifras de los contratos firmados con los Estados y las cláusulas de indemnización que figuran en ellos.

  • ¿El trabajo  de presión (“lobying”) de los laboratorios sobre los Institutos Nacionales de Salud también se tratará en la investigación del consejo de Europa?

Wolfgang Wodarg. Sí, nos volcaremos en la actitud de instituciones como el Robert Koch en Alemania o Pasteur en Francia, que habrían debido asesorar a los gobiernos de modo crítico. En algunos países las instituciones lo han hecho. En Finlandia y Polonia, por ejemplo, se elevaron voces críticas diciendo: “no necesitamos eso”.

¿La gran operación de intoxicación informativa mundial no ha sido posible también porque la industria farmacéutica tenía “representantes” hasta en los gobiernos de los países más poderosos?

Wolfgang Wodarg. En los ministerios me parece obvio. No puedo explicarme cómo especialistas, personas muy inteligentes que saben de memoria los problemas de la enfermedad de la gripe no se han dado cuenta de lo que estaba sucediendo.

  • ¿Qué es lo que ha pasado entonces?

Wolfgang Wodarg. Sin llegar a la corrupción directa, que estoy seguro que existe, los laboratorios han tenido mil y una maneras de ejercer su influencia sobre las decisiones. He podido constatar concretamente, por ejemplo,  como Klaus Stöhr, que era el jefe del departamento epidemiológico de la OMS en la época de la gripe aviar, y que por tanto ha preparado los planes para hacer frente a una pandemia que he mencionado anteriormente, en el ínterin se había convertido en un alto ejecutivo de la empresa Novartis. Y existen vínculos similares entre Glaxo y Baxter, etc. y miembros influyentes de la OMS. Estas grandes empresas tienen “su gente” en los aparatos y se mueven rápidamente para que se tomen las buenas decisiones políticas. Es decir, aquellas que les permiten bombear el dinero de los contribuyentes al máximo.

  • Pero si los resultados de la investigación son así, ¿no será un apoyo para que los ciudadanos puedan exigir a sus gobiernos que pidan cuentas para estos grandes grupos?

Wolfgang Wodarg. Sí, tienes razón, este es uno de los principales problemas relacionados con esta investigación. Los estados podrían de hecho cogerse a esto para revisar los contratos firmados en condiciones, digamos que, no muy limpias. Si se puede demostrar que fue la influencia de las empresas lo que dio lugar al inicio del proceso, entonces habrá que presionarles para pidan que se les reembolse. Pero eso es sólo el aspecto financiero, es el lado humano, el de las personas que fueron vacunadas con productos que no han sido adecuadamente probados.

  • ¿Qué tipo de riesgo han tomado por lo tanto, sin su conocimiento, estas personas sanas al ser vacunadas?

Wolfgang Wodarg. Lo repito una vez más, las vacunas se han desarrollado con demasiada rapidez, algunos adyuvantes no estaban suficientemente probados. Pero hay algo más grave. La vacuna desarrollada por Novartis ha sido elaborada en un reactor biológico de células cancerosas. Una técnica que nunca se había utilizado hasta ahora.

  • ¿Por qué?, no soy obviamente un experto, pero ¿cómo se puede pretender hacer una vacuna a partir de células enfermas?

Wolfgang Wodarg. Normalmente se utilizan huevos de gallina en los que se cultivan los virus. Se necesita de hecho trabajar en las células vivas. Dado que los virus sólo pueden multiplicarse de esta manera y pues, por definición, las preparaciones de virus que van con él. Pero este proceso tiene una fallo enorme, es lento, se necesita una gran cantidad de huevos. Y es largo y complejo técnicamente. Otra técnica de excelente potencial consiste en cultivar los virus en células vivas en bio-reactores. Esto requiere que las células crezcan y se dividan muy rápidamente. Es un poco como el método que se utiliza para hacer el yogur que se realiza también en un bio-reactor, pero en este contexto, la célula ha estado tan alterada en su entorno y su desarrollo que crece como una célula cancerosa. Y es en estas células de alta eficiencia donde se cultivan los virus. Sólo para fabricar la vacuna se debe volver a extraer el virus de estas células sobre las que han sido implantados. Y puede por tanto ocurrir que durante el proceso de fabricación de la vacuna restos de célula cancerosa se queden en la preparación. Como ocurre en la fabricación clásica con los huevos. Sabemos pues que en el caso de una vacunación de la gripe clásica los efectos secundarios clásicos puede ocurrir en personas que son alérgicas a la albúmina que se encuentra en la clara de huevo. No se puede excluir que las proteínas, restos de una célula cancerosa presente en una vacuna producida por el bio-reactor, puedan generar un tumor en la persona vacunada. Según un verdadero principio de precaución, se necesitaría por tanto, antes de que dicho producto se autorizado en el mercado, tener el 100% de certeza de que tales efectos están realmente excluidos.

  • ¿Y esto no se ha hecho?

Wolfgang Wodarg. No se ha hecho. La AME (Agencia Europea de Medicamentos), una institución bajo la responsabilidad del Comisario de Asuntos Económicos, con sede en Londres, que da permiso para liberar al mercado las vacunas en Europa, ha dado luz verde a la comercialización de este producto argumentando, si es el caso, que este modo de producción no era un riesgo “significativo”. Esto ha sido muy considerado de manera diferente por muchos expertos en aquí y en Alemania y una institución independiente el medicamento, que por el contrario han alertado y expresado sus objeciones. Yo he tomado en serio tales advertencias. He estudiado el caso y he intervenido en el contexto de la Comisión de Salud del Bundestag del que que yo era entonces miembro para que la vacuna no fuera utilizada en  Alemania. He manifestado que no estoy opuesto a la elaboración de vacunas con esta técnica. Pero que primero debía haber una total garantía de seguridad. El producto no ha sido por tanto utilizado en Alemania, donde el gobierno rescindió el contrato con Novartis.

  • ¿Cuál es el nombre de esta vacuna?

Wolfgang Wodarg. Obta flu.

  • ¿Pero esto significa que en otros países europeos como Francia, el producto puede ser comercializado sin problema?

Wolfgang Wodarg. Sí, obtuvo el permiso de la EMA y puede ser utilizado en cualquier lugar de la UE.

  • ¿Qué alternativas hay para evitar nuevos escándalos de este tipo?

Wolfgang Wodarg. La OMS debería ser más transparente, que se sepa con toda  claridad quién decide y qué tipo de relación existe entre los participantes en la organización. Asimismo, convendría también que fuera acompañado de al menos una cámara electa, capaz de reaccionar de modo muy crítico y en la que todos puedan expresarse. Este refuerzo del control público es esencial.

  • ¿No está aflorando la cuestión de la necesidad de otro sistema capaz de manejar una cuestión que redunde en un bien común para los ciudadanos de todo el planeta?

Wolfgang Wodarg. ¿Podemos dejar la producción de vacunas y la dirección de estas producciones a organizaciones cuyo objetivo es ganar tanto dinero como sea posible? O bien la producción de vacunas ¿no es algo que entra en el dominio de la excelencia, que los Estados deben vigilar y poner en práctica ellos mismos? Es por eso que creo que deberíamos abandonar el sistema de patentes de las vacunas. Es decir, la posibilidad de monopolización de la producción de vacunas por un gran grupo. Pues esta posibilidad supone el sacrificio de miles de vidas, simplemente en el nombre del respeto de estos derechos monopolísticos. Tienes razón, esta reivindicación ha tomado por lo menos para mí el aspecto de la evidencia.

Entrevista realizada por Bruno Odent para l’Humanite.

Traducido por DEMPEUS por la salud pública.

La opinión de Gabilondo. 7 enero

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