De anarquismos y marxismos y viceversa

En una película de Josep Mª Forn sobre Companys, el autor de La piel quemada pone en boca de un personaje interpretado por el inolvidable Ovidi Montllor, una frase terrible y que (más o menos) es la siguiente: “Está visto que las izquierdas únicamente se unen en la cárcel”.

Dicha frase tienen un peso especial considerando al menos dos cosas, primero, que el fraccionamiento creado durante la república y la guerra civil había superado todo lo antes conocido… No solamente se había dado la división entre “marxistas” (PSOE, UGT), y “anarquistas” (CNT, FAI), sino que, además, el estalinismo había impuesto un brecha de sangre contra el POUM primero, pero con los demás más tarde… Ya durante la primera mitad de los años treinta había producido el delirio del “socialfascismo” desdoblado en “anarcofascismo” y por supuesto, “trotskofascismo”… Segundo, porque a pesar de esta doble o triple ruptura, el franquismo no había hecho la menor distinción, y fusiló, a todos por igual, y por igual permanecieron en campos de concentración, cárceles  y comisarías.

El colmo de los colmos sería añadir a toda esta división dos datos más: el anarcosindicalismo hispano no solamente permanece fraccionado entre la CNT y la CGT (un cainismo que causa estupor), sino que en la propia CNT existen dos fracciones, al menos eso es lo que sucede en Barcelona, considerada justamente la capital mundial del anarquismo.

Desde luego lo fue al menos hasta 1937, una fecha en la que muchos de ellos pudieron comprobar en sus carnes que no todos los “marxistas” eran iguales. Baste un ejemplo, Emma Goldman que publicó por las mismas fechas en Barcelona un folleto en inglés cuyo título puede traducirse por “Trotsky habla demasiado” (en alusión a las denuncias que éste estaba haciendo de los “procesos” en la URSS), como asistente del proceso contra el POUM tuvo que reconocer el valor “bolchevique auténtico” de los poumistas que desafiaban las acusaciones con la cara muy alta

Los amigos y amigas que quieran encontrar citas que justifiquen esta ruptura histórica las encontraran; no hace mucho me refería a la figura honesta aunque intolerante de Gastón Leval, y un poco de ese mismo aire nos dio en la nuca a los miembros de la fundación Andreu Nin cuando una petición de participar en L´Espai Obert de Barcelona, presentada a través de la revista “Polémica”, fue rechazada por una minoría exigua que justificó la negativa con el argumento que pretendíamos “reflotar el POUM”. Un delito que además, no se ajustaba a la verdad, y una argumentación que, dicho en plata, a mí me causó vergüenza ajena.

Pero también el personal que opte a favor del entendimiento, encontrarán mucho más datos favorables. Comenzando por el hecho de que tanto el marxismo como el anarquismo tienen su principal referente en la Revolución Europea de 1848, también estuvieron en el mismo lado de las barricadas en la Comuna de París… militaron en la misma Internacional hasta la ruptura, pero ésta nunca pudo ser definitiva.

El gesto más recordado de la Internacional Socialista es sin duda la reivindicación del Primero de Mayo como día festivo y de lucha a favor de las ocho horas, un gesto que significaba un homenaje sincero y autentico a los anarquistas “mártires de Chicago”. A mitad de los años noventa del siglo XIX, se registra una tentativa por parte de los anarquistas por integrarse en dicha internacional, y en el Reino Unido, marxistas como William Morris y anarquistas como Kropotkin coincidieron en muchas cosas. Lastimosamente fue rechazada en un congreso con una moción de Wilhelm Liebknecht que impuso la condición para su pertenencia de estar por los partidos y los sindicatos.

Marxistas que anteponían la acción desde abajo al parlamentarismo y anarquistas, coincidieron en la creación de la CGT francesa así como en la del IWW (Obreros Industriales del Mundo) estadounidense. En España, la CNT, o al menos un sector importante, sobre todo en Asturias, siempre consideró muy seriamente la posibilidad de una unificación con la UGT, y en algunos países se trabajó conjuntamente, no en vano marxistas auténticos y anarquistas coincidían en las cárceles y en la hostilidad generalizada de los representantes del orden establecido.

Estuvieron en las mismas barricadas en la Revolución Rusa de 1905; durante la “Gran Guerra” la división entre internacionalistas y patriotas afectó tanto a unos como a otros. Igualmente estuvieron en las mismas barricadas en la Revolución Rusa, Marc Ferro habla de un frente común bolchevique-anarquistas en los soviets.

El “problema” de los anarquistas con la Revolución Rusa no se derivó de la toma del poder en Octubre, ni tan siquiera de la creación de la Internacional Sindical Roja en cuya cabeza sobresalían antiguos sindicalistas revolucionarios como Lozovsky (que militó en la CGT francesa en el exilio), Pierre Monatte, o nuestro Andreu Nin, a los que el maestro Germinal Gracia tachaba de “tránsfugas” (concepto que desde luego no utiliza cuando el trayecto se da en sentido contrario). El “problema” surgió sobre todo en el curso de la guerra civil y muy especialmente con los trágicos desencuentros alrededor de Ucrania y de Kronstadt. Anarquistas, comunistas y socialistas de izquierdas colaboraron estrechamente en la República de los Consejos de Baviera. Sobre todo esto he escrito numerosos artículos en Kaos derivados de las lecturas de Paul Avrich entre otros, y aún estoy por ver alguien que se salga del somero guión:

Kronstadt=Trotsky=estalinismo…

Quizás la última vez que comunistas y anarquistas fueron de la mano seguramente fue en las movilizaciones contra las condenas de Sacco y Vanzetti… El estalinismo significó un fenómeno enorme por cuanto asumió la representación de laRevolución Rusa  y de la URSS, e impuso al movimiento comunista unos rasgos de instrumentalización sectaria cuyas consecuencias más trágicas se vieron en el curso de la guerra y la Revolución Española. Pero aquí es importante introducir un subrayado crítico muy fuerte.

El equipo dirigente de la CNT se negó a diferenciar entre el comunismo oficial y el POUM, entre el estalinismo y lo que Camillo Berneri llamaba el leninismo-trotskismo, es más, hasta los acontecimientos de mayo actuó como “aliada” de la política soviética, y trató que el POUM se olvidara sus denuncias de los “procesos de Moscú” en aras del esfuerzo gubernamental y de guerra. No fue sino a regañadientes que estableció una diferenciación con la particularidad de analizar el fenómeno estaliniano como algo cien por cien negativo, olvidando nuevamente los matices.

A pesar de que desde principios de los años veinte el movimiento libertario se empeñó a conectar estalinismo y leninismo-trotskismo, y en recordar a estos últimos Majnó y Kronstadt aunque sólo fuera para dar los buenos días, lo cierto es que la CNT y el POUM mantuvieron una cierto nivel de relaciones.

Ambas corrientes coincidieron ante acontecimientos tan capitales en el siglo XX como lo fueron la Revolución Húngara de 1956, las movilizaciones juveniles y las huelgas “salvajes” en Europa, así como en el movimiento contra-cultural norteamericano.

Revistas, editoriales y periódicos pluralistas como lo serían entre nosotros Ruedo Ibérico, Triunfo, Tiempo de historia, El Viejo Topo, entre otros, compartieron abiertamente todas las heterodoxias y contribuyeron a recomponer una cultura socialista asamblearia y pluralista, el respeto total y absoluto para todos los ismos cuando estos se aplican con entusiasmo, buena fe y tolerancia .

También en la historia del movimiento socialista se darán en todos los países y en todas las épocas sectores y personajes que como Víctor Serge, Andreu Nin, Joaquín Maurín, Tom Mann, etcétera, cuyas biografías comparten fases en un tramo, e incluso los hay que buscan puntos de encuentro, a veces desde el anonimato de las cárceles, de las luchas en las empresas o en los diversos tajos, desde los movimientos más diversos, y por supuesto desde los sindicatos. Existen también autores que tratan de buscar convergencias o superaciones de obstáculos teóricos, lo que es posible partiendo de diversas premisas como las siguientes,  a saber:

  • El movimiento social es plural y contradictorio por su propia naturaleza.
  • Toda persona que lucha abnegadamente por la justicia y la libertad merece un respeto más allá de su escuela. Es más, desde una escuela determinada (la marxista abierta en mi caso), se puede reconocer valores superiores en casos concretos de anarquistas o cristianos, antes que en representantes de la propia escuela.
  • En toda organización social amplia tienen que ser respetadas todas las escuelas que acepten las reglas del juego; sería una paradoja terrible que en nombre del valor supremo de la Libertad se favoreciera a unas sobre otras.
  • Mientras la experiencia marxista en su historia ha mostrado necesitar un correctivo de más libertad, los anarquistas ha necesitado más eficacia.
  • A  más de siglo y medio de luchas, guerras y revoluciones, hay algo que salta a la vista: que el camino del socialismo  la libertad es mucho más arduo de lo que pudieron pensar uno y otros, y que por lo tanto, los que ponen más énfasis en la división y el enfrentamiento “doctrinario” lo que hacen es ahondar las dificultades.
  • No es posible ignorar algo tan elemental como que los poderosos se aprovechan de estas divisiones aunque a la hora de denigra y de reprimir no distinga…

Dicho todo esto, quizás no esté de más recordar a una serie de personajes que fueron “fronterizos”, y entre ellos emerge con fuerza la figura de Daniel Guérin.

Pepe Gutiérrez-Álvarez | Para Kaos en la Red

Segunda parte: Daniel Guerín.

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