Nuevo Evangelio Progrecapitalista

Libro 1º, Capítulo 2, Versículo 4.

La Renta Básica Universal es la aceptación de los principios básicos del Capitalismo, aceptar que siempre habrá ricos y pobres, que mientras esos pobres no se mueran de hambre todo está bien.

Es volver abandonar cualquier idea de que la contribución a la Sociedad ha de ser progresiva en función de los ingresos, que el Capital tiene la obligación moral de repartir la plusvalía con quienes la generan, que las trabajadoras tienen también la obligación moral de no dejar que les roben. Volver en suma, a la limosna de la Iglesia recibida con la cabeza baja, pero eso sí, vestida a la última moda del progresismo burgués. Ya seremos todas progres, los ricos porque nos tienen en cuenta y las pobres porque ya no tenemos que estar sentadas en el suelo con un plato donde recibir las monedas… para eso ya tenemos bancos que, como siempre, llevarán su mordida de todas y cada una de las transacciones que mediante este nuevo método de limosna se produzcan.

Pero como no vamos a dar nada sin que nos den, además vamos a dársela a todo el mundo. Mariano Rajoy recibirá su RBU, también la recibirá Alicia Koplowitz, Marhuenda, el cardenal Rouco Varela, el policía que abusa de su autoridad y cobra dos mil euros al mes, el dentista que te sopla 10.000 euros por arreglarte la dentadura y el bancario que siente tan profundamente no poder darte un crédito para que salgas del agujero en que él, colaborador necesario, te ha metido.

No hay más que ver cómo las dos patas del Sistema, la mal llamada Socialdemocracia y el falso Ultraliberalismo, van poco a poco cerrando filas en torno a una idea que por fin cierra, con el candado final, una caja de Pandora abierta hace siglos gracias a la Filosofía y a las ansias de Libertad, y que lentamente han ido cerrando ejerciendo presión hora unos, hora otros, en este baile en que, lleve él o lleve ella, se describe un claro y estudiado movimiento al compás de los músicos que todas conocemos.

El planteamiento encierra como siempre sucede, múltiples y terribles trampas que, cual si de muñeca rusa se tratase, debemos ir destapando si no queremos quedar atrapados para siempre en el cepo de la pobreza sin final al que éste nos aboca, en esa base de la pirámide cada vez más gruesa y cuyo peso nos aplasta inexorablemente.

Cualquier parte del espectro de los distintos aparatos del Sistema a donde miremos va haciendo su papel; se alían think tanks liberales (gentes como Martin Wolf y Matt Zwolinski) con ONG’s, políticos y economistas de derechas (conservadores como Richard Nixon) con sus homólogos de izquierdas (socialdemócratas como Paul Krugman o marxistas como Kathi Weeks), iglesias y organismos internacionales van unificando el objetivo aunque manteniendo distinto discurso.

Lógicamente hay diferencias (si no las hay el juego no funciona) cada uno de ellos adapta su discurso a su target, su público objetivo, que bien saben sus especialistas en comunicación de qué va esta historia de la creación de opinión, de cómo generar consenso sobre lo que a sus amos les interesa. De manera lenta e inexorable van empujando las vallas del corral de la pobreza con el falso mensaje de que así saldremos todas de ella, agrupándonos, uniformándonos y reduciendo el espacio donde poder movernos.

Eso es fácil de observar si se parte de una mirada libre de prejuicios y una mente entrenada en el análisis y el pensamiento crítico pero ¿describe esto nuestra Sociedad?

Una “sociedad” que se han preocupado en convertir en una amalgama de individuos cortoplacistas, más preocupados de mañana que del Mañana, absortos con los burdos juegos de trileros que muestran los programas televisivos, incultos e incapaces de generar un solo pensamiento por sí mismos.

Siendo pues el peligro tan claro parece que nos quedan pocas opciones, cuando todos aquellos que concurren a ocupar sillones en los distintos estamentos de control llevan el mismo discurso que aquellos que nos controlan (eso sí, con las consabidas discusiones frente a la galería, no sea que cante demasiado) es una vez más la apuesta por mantener la honestidad de nuestras posturas, por mucho que facilitemos el ataque, lo único que puede pararlo. Desde ahí leo sus planteamientos, valoro eso de que ayudará a reducir la pobreza y me pregunto ¿no sería más lógico ir a la raíz? ¿preguntarnos cuál es la causa por la que se genera la pobreza? La pregunta parece, al menos para mí, sencilla de contestar: si hay mucha gente pobre es porque hay otra gente muy rica… “Es la economía, estúpido” (Clinton dixit).

Gritemos todas juntas: “El Capitalismo ha muerto, Viva el Capitalismo”.

Ha nacido el nuevo Progrecapitalismo.

Edición 12/04/2017
Con motivo de la salida de este programa de Colectivo Burbuja, lo incorporamos al artículo por su relación directa.

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2 Comments

  • Está claro que la RBU no es la solución a todos los problemas del mundo, pero fíjate que, por primera vez en mucho tiempo, resulta una medida económica (no política económica) que beneficiaría a la mayoría de la población estrictamente no rica, aumentando su libertad. Que Mariano Rajoy la cobre, o Ana Patricia Botín, no significa que vayan a salir ganando económicamente. Los ricos pagan más.

    Sabemos que no es la panacea, yo sueño con un mundo sin dinero, pero de momento, es un paso en esa dirección reconocer que toda persona tiene derecho a acceder a la herencia científico-tecnológica de todos aquellos que trabajaron antes que nosotras, sólo por el hecho de existir.

    https://youtu.be/0WeB9ppG8kM

    Un saludo!

    • Gracias por tu respuesta. Sin embargo no tiene que ser todo carne o pescado. Más allá de lo expuesto en el texto, la opción de una Renta Garantizada para quien no tenga ingresos no veo por qué ha de ser dejada de lado, y por supuesto sin que merme para nada las otras coberturas existentes.

      Sobre todo esto último habría de dejarse muy claro, ya que lo que se pretende en muchos estamentos es eliminar todo el resto de coberturas del Estado y dejar que quien pueda se arregle con lo que se le da.

      Esto dejaría a la gente en el papel de encontrarse con que de repente no podría acceder a ciertos servicios sanitarios, pongo por ejemplo, al no llegarles el dinero para pagarlos. Nada sucede porque sí y las maniobras que vienen dándose estos últimos años apuntan en esa dirección.

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